martes, 25 de abril de 2017

Pascuas de un amigo gallardo.



¿Se puede ser romántico sin amigos?
¿Podrá el romántico ser tal sin antes ser amical?
¿Es que se puede tener amigos no gallardos siendo romántico?
El amigo de un romántico, ¿tendrá que ser gallardo indefectiblemente?
Miran los astros estupefactos las cavilaciones de un caminante nocturno.
Y es el mismo andariego vigía que espera de las estrellas alguna respuesta.
Mas, por ventura, ¿es que yo elegí amigos gallardos para devenir romántico en un mundo asustado?
¿Es primero la gallardía o el don de la amistad gallarda? ¿Se dará al mismo tiempo?
Las alas de mi imaginación -¿o mis pies?- pasean por el mundo y me pregunto:
¿Es que ya no hay gallardos porque no existen veras amistades,
o es por ausencia de gallardos romanticismos que asistimos a la agonía de la amistad en el orbe entero?

Vuelve la mirada a mi lejana Comarca y se estremecen mis entrañas de gozo al saber que todavía allá, en mi bendita Mendoza, existe una aldea de gallardos amigos.
Que se seque mi lengua y mi mano derecha y que mis rodillas vacilen si me olvido de mis compañeros de batallas y baladas.
Si avanza el peregrino por sendas desconocidas y peligrosas, es porque lo alienta el recuerdo de Gallardos que dejaron sus Galas en servicio de la Belleza.
Sólo andando y andando como mendigo o como girovano,
pero nunca con los ojos cerrados para ver huellas en rostros humanos y en caminos desesperados,
es que uno hace la experiencia de la fealdad que campea a diestra y siniestra en periferias y en capitales del mundo.
Guarda, amigo Gallardo, que esta fealdad no es la creación fascinante del gran regalo del universo,
ni proviene de aquella Mano Hacedora de maravillas y hermosuras.
No.
Es aquella muy otra que pinta el hombre contemporáneo.
Es aquella muy otra que inspira el que es Feo y Malo.
Es aquella muy, ¡muy!, otra que paraliza un andar enamorado.
Más es, recordadlo bien, la gallardía de los amigos que siempre acompañan en mil viajes -en EL Viaje- lo que mueve los pasos frágiles y los pensamientos tímidos.
La promesa de un reencuentro con los amigos gallardos -con El Amigo Gallardo- es lo que siempre animará al peregrino de la paz celeste a continuar el rumbo de nuestros antepasados.

¿Seremos el último escuadrón de amigos poetas que quede sobre el planeta cantando nostalgias y maranathás?
No podría saberlo.

Sin gala desde la romántica Italia,
Don Hilario de Jesús.♧



2 comentarios:

  1. ¡Que gran alegría, estimado amigo Don Hilario, volver a leerlo en la distancia! Y, ¡vaya que forma! pues en ese agitar de su corazón peregrino, como quien apura el paso por el sendero al recordar la alegría que le espera, recuerda y plantea en su ansiedad esta duda. Mas, benditas dudas son aquellas que se plantean de este modo, sabiendo que el resultado no cambiará el rumbo amical de este grupo. Se lo plantea en el deleite de la esperanza. Pues sí, tenemos amigos gallardos y no es poca cosa. Y al ir en búsqueda por los recodos del mundo, habiendo recorrido los pueblos y las naciones, descubre que no quedan gallardos en el cosmos.
    Tamaña bendición la nuestra, la que quiso el Creador.
    Difícil me resulta poder dilucidar, si los amigos se hacen gallardos,o justamente esta característica, lo que los viene a juntar:

    Valga el cielo que es así y no exagero,
    pues en mi mesmo esmero,
    voy dejando día a día de asombrarme,
    mas al poder asomarme
    al balcón de las multitudes,
    no hallo mas ataúdes,
    simulando la amistad.
    Pues sí, compañero,
    y nunca deje su empeño,
    de hacernos recordar,
    que poco vale el oro,
    si se pone a pensar,
    al ladito del tesoro,
    de tener esta hermandad.

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  2. Estimado y sin par Don Hilario, le comento que al igual que el de Los Gamos, me estremezco de gozo al poder leerlo e intuirlo y mas por medio de este preciado rincon de hombres gallardos donde se manifiestan las mas infimas verdades del corazon de un puñado de hombres sensibles. Y debo confesarle que usted no hizo menos pues nos revela su vero peregrinar. Los viajes que hizo, las personas que conocio, los lugares que visito podrán ser exactamente relatados en el momento que sea trayendolos a nuestro presente mediante su memoria, bitácoras y fotos. Mas el vero peregrinar, esa travesía que hace el corazón dejando todo para hayar el Todo, oportuno es que sea evocado en ahora, pues como los sensibles sabemos el corazon frente a un amigo gallardo nada puede ocultar ni hacerse esperar.
    Muchas gracias, Hilario, por alimentarnos el espiritu y acortar la distancia!

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