domingo, 22 de agosto de 2021

"Bienaventurantes".


Mt 5, 3-20:     

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.




Bienaventurados los pobres...


Por ser los mejores amigos de Jesús. 

Por conocer y acompañar al Cristo Pobre.

Por haber oído a Dios quien dijo: Ego sum pauper.

Por saberse favorecidos por el Altísimo. 

Por haber descubierto la predilección que el Padre les tiene. 

Porque procuran abandonarse totalmente en Sus manos.

Porque fueron alzados de la basura por Yahveh.

Porque han creído que el reino que Cristo inauguró era para ellos.

Porque rechazan tener como propio siquiera un alfiler.

Porque han comprendido que ni el propio cuerpo les pertenece.

Porque desean quebrantar sus más íntimas inclinaciones.

Porque molestan a la gente decente de este mundo.

Porque gritan el Cielo con sus vidas desprendidas.

Porque carecen de pretensiones y ambiciones desmedidas.

Porque quieren volver a su estado natural. 

Porque son invisibles a los hombres pero importantes a los Ángeles. 

Porque son desesperadamente libres.

Porque son eternos.


Bienaventurados los mansos...


Por haberse enamorado de Aquel a quien oyeron decir: Aprendan de Mí, que soy manso.

Por ser aquellos que añoran el primer Edén: la tierra ordenada de Adán. 

Por ser hermanos de todas las criaturas.

Por ser los custodios de la antigua melodía de la Creación. 

Porque lograron poseerse, dándose sin medida.

Porque lo esperan todo de lo Alto.

Porque albergaron sólo una inquietud: domesticar al Dios salvaje.

Porque hacen temblar a los demonios con la fuerza del Cordero.

Porque la serenidad que poseen sacude los cimientos del orbe.

Porque la dulcedumbre que manifiestan confunde a los mortales.

Porque suavemente sedujeron al Rey y pisotearon a los prepotentes.

Porque la violencia que tienen no es de este mundo ni para este siglo.

Porque arrancaron de raíz todas las pasiones perturbadoras.

Porque son tan despreciables como los pobres pero encantadores a los ojos de los Santos.

Porque son divinos conquistadores.


Bienaventurados los que lloran...


Los que lloran por sus pecados día y noche.

Los que son “pinchados” en el alma por Dios.

Los que gimen como los pecadores del Evangelio. 

Los que se deshacen en lágrimas como el Padre Anatoly de Ostrov.

Los que se dan un buen llanto sin miramientos.

Los que se atreven a llorar desconsoladamente por el pecado del mundo.

Los únicos que entendieron esta vida como un Valle de Lágrimas.

Los que se deleitan en el Cristo lloroso.

Los que se recrean en la Virgen lacrimosa. 

Los que lloran a escondidas por los escándalos de la Iglesia.

Los que lavan la tierra de sus crímenes con sus benditas lágrimas. 

Los que lloran por lo que realmente hay que llorar.

Los que conocen el poder de las lágrimas evangélicas. 

Los llorones para un mundo que desconoce el país de este sagrado llanto. 

Porque a estos se les prometió que cada lágrima derramada, por Él será enjugada.


Y porque reirán tanto, tanto, tanto...


Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia...


Hambrientos y sedientos por la Santidad.

Por otra justicia que no está en los tribunales.

¡Esos "intensos"!

Los hombres de deseos como el Profeta Daniel.

Los insatisfechos.

Los insaciables.

Los inquietos.

Los movedizos. 

Los inconformes.

Los apasionados.

Los vehementes.

Los fogosos.

Los volcánicos. 

Los buscadores.

Los buceadores.

Los andariegos.

Los caminantes.

Los peregrinos.

Los aventureros.

Los insoportables.

Los atormentados.

Los trastornados.

Los impertinentes.

Los inoportunos.

Los incorrectos.

Los insurrectos.

Los enfermos.

Los “locos por Cristo”.

Los que quieren desquitarse por el Reino. 

Los que quieren ajustar cuentas con Dios como el vaquero trapense.


Los que no van a parar...

...hasta dar con el Rostro de Jesucristo;

El único que sacia el corazón herido.


Bienaventurados los misericordiosos...


Los que nunca van a estar de moda

(Aunque se diga lo contrario).

Esos seres angelicales. 

Los que intuyeron que Dios es Amor.

Los que cayeron en la cuenta del Amor sin límites. 

Los que padecen la misma patología trinitaria.

Los que cargan con un peso universal.

Los que aprendieron a mendigar.

Los que se reconocieron hijos pródigos. 

Los que acogieron el imperativo del Maestro de ser misericordiosos como el Padre

(Sin resistencias).

Los obedientes a la divina orden: Misericordia quiero, no sacrificios”.

Los miserables con los miserables.

Los escandalizantes encubridores de la miseria.

Los nuevos Atlas que sostienen el cosmos.


Ellos serán alcanzados por el Compasivo de una manera fascinante, inconcebible.

Triunfal.


Bienaventurados los limpios de corazón...


Porque ven.

Porque se ven en Su Corazón. 

Porque lo ven todo.

Porque son los auténticos videntes.

Porque son puro ojos.

Porque se sentarán entre Querubines y Serafines.

Porque son como niños bienamados.

Los pequeñuelos con capucha. 

Los que hurtaron la luz del Tabor.

Que han sido “cotransfigurados” con Cristo.

Que han “codescendido” al infierno con Cristo.

Porque ascenderán con Él entre aclamaciones.

Porque tendrán las mejores moradas en la casa del Padre.

Porque se parecen a la Madre de Jesús.

Porque viven alegres.


Bienaventurados los que trabajan por la paz...


Aquellos que no tienen un lugar seguro en la tierra.

Aquellos que no son comprendidos ni siquiera en su propia Casa. 

Aquellos que se atraen enemigos secretamente. 

Aquellos que despiertan hostilidades desconocidas.

Aquellos cuya presencia desafía y altera el orden establecido.

Aquellos cuyo grito de guerra es: Pax!

Aquellos feroces combatientes que han llegado al lugar de reposo.

Aquellos que prefieren al Cristo crucificado antes que al Cristo de los látigos.

Los que se asemejan al Dios de la Paz.


Felices ellos por ser hijos en el Hijo.

Porque son llamados por su verdadero nombre.

Porque siguen a Jesús siempre obediente al Padre. 

Porque su trabajo es el más digno y excelente.

Porque aceptaron de buen grado los consejos evangélicos. 

Porque son familia de la Santa Trinidad.

Porque viven la comunión de los Santos.

Porque por su paz de corazón convierten a multitudes. 

Porque están reconciliados consigo mismo.

Porque reconcilian a los hombres en la verdad y en la caridad.

Porque unen cielo y tierra.

Porque están tranquilos con Dios y con la Virgen.

Porque aman hasta el extremo. 


Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia...


Por vivir una justicia mayor que los fariseos. 

Por vivir esa justicia superior que permite el ingreso al reino de los cielos.

Por vivir la justicia que se besa con la paz y con la gloria.

Porque cuestionan a los "justos" que encarnan la letra y se olvidan del espíritu

Porque son perseguidos por los fariseos y los escribas de turno.

Porque son excomulgados por la norma y la rúbrica.

Porque detectan y fustigan las tradiciones humanas.

Porque la verdadera justicia la encontraron sólo en la vida de Jesús. 

Porque se obsesionaron con el Evangelio. 


lo vendieron todo para comprar este campo donde yace el tesoro escondido.

lo despreciaron todo con tal de conocer a Jesucristo

Y esta locura de vivir por Él y para Él les trajo innumerables molestias sin fin. 


Perseguidos.

Humillados.

Abatidos.

Injuriados.

Calumniados.

Incomprendidos.

Destratados.

Maltratados.

Despreciados.

Menospreciados.

Olvidados.

Incomprendidos.

Aplastados.

Golpeados.

Malheridos.

Marginados.

Abandonados.

Odiados.

Aborrecidos.


Por un Nombre que está sobre todo nombre.

Por una Buena Nueva que supera toda feliz noticia.

Por un Espíritu que sopla donde quiere.

Por una Revelación que revoluciona todo y a todos. 

Por una Cruz fiel que sostuvo la Salvación preanunciada.

Por una Madre amable y admirable.

Por una Iglesia que es Madre y Maestra, Esposa y Doncella.

Por la Jerusalén celeste.

Por la Eternidad.


Bienaventurados los humildes, los silenciosos y los orantes.

Porque Dios es Humildad.

Es Silencio.

Es Oración.



Bienaventurados, felices, dichosos sean los: «bienaventurantes»



domingo, 13 de junio de 2021

Una distopía eclesial: sinopsis.

SINOPSIS DE UNA DISTOPÍA ECLESIAL INSPIRADA EN LA PELICULA DE LA TRILOGÍA: DIVERGENTE, INSURGENTE Y LEAL.


Corre el año 2032. En la Iglesia de La Argentina las banderías ya se han ido estableciendo y consolidando con el paso de los últimos lustros. Estas cinco banderías son: Progresismo (P), Iosefismo (I), Conservadurismo (C), Tradicionalismo (T) y Eremitismo (E). Junto a estas cinco banderías o líneas eclesiales conviven los que no han logrado ingresar a este sistema: los Sin Banderas (SB). El pueblo fiel argentino de las cinco banderías, guiado por el Gran Pastor, el cual a su vez preside a una de las banderías, la del Progresismo, confía en este sistema político para mantener el orden y para alcanzar la paz, la concordia y la unidad eclesial dentro de la Nueva Ciudad Cristiana (NVC). Lo que no sabe el pueblo, y sí, en cambio, los caudillos de cada bandería, es el origen y el motivo de dicha situación actual y de semejante escenario social. Los Presidentes que representan cada bandería son: Francis (P), Iosef (I), JP (C), Marcel (T) y Athanasius (E). Estos saben del experimento PICET, aunque no conozcan los motivos y fines últimos del mismo. Saben, también, que fueron los “Ordenadores” de la NVC quienes idearon e implantaron el “modelo PICET” en la Iglesia de La Argentina. Sin embargo, hay un secreto que contiene un mensaje esencial para los habitantes de esta iglesia, el cual sólo los mismos presidentes saben de su existencia, pero no logran dar con él. Este mensaje venido de “la periferia” decidirá el futuro de la iglesia argentina y de sus miembros. Para hallar este mensaje será necesario que aparezca un miembro eclesial distinto que se adapte y se mueva en las cinco banderías pero que no goce de seguridad y de reputación en ninguna de ellas. Este miembro será un: Discordante. Con todo, cuando aparezca el Discordante, comenzará a ser perseguido por el Gran Pastor, Francis, junto a los presidentes JP y Marcel, ya que este miembro distinto del pueblo fiel resultará ser una amenaza para la sociedad eclesial en general y para cualquier diócesis en particular.

 

 

-CONTINUARÁ-


jueves, 27 de mayo de 2021

Respetolatría: un manifiesto.

MANIFIESTO RESPETÓLATRA


Ahora la ley suprema es el RESPETO... 

Lo único a lo que versa la nueva Universidad es el "respeto"; valor sobre todo valor, norma de normas, canon indiscutido, objeto sagrado. La atmósfera facultativa es la de "Respetolandia", un lugar donde nada importa o interese, salvo el Respeto. Ni siquiera la persona misma podría importar llegado el caso, sino mi sacrosanto Respeto sobre esa persona, o sobre tal o cual institución o idea. La salvaguarda del Respeto es crucial. El Respeto empieza a cobrar vida propia. La entidad quasi ontológica que viene asumiendo en los últimos tiempos es notable. Tanto que se arroga derechos absolutos superiores a otros valores perennes como la verdad, la justicia, la concordia, el bien y hasta la mismísima solidaridad. Y está bien que así sucede, es el progreso inevitable, el cambio necesario. Todos los valores que en algún tiempo existieron dentro de las Universidades ahora están en crisis, entran en colisión con el relumbroso e implacable Respeto: o se ordenan a este valor, o quedan marginados en los rincones de la Universidad. Aunque claro, sincerémonos, la misma había dejado de ser desde algún tiempo Universidad: el saber universal fue expulsado de las aulas sin contemplaciones. Nos pareció un logro, un gran avance. (Quizás en estos tiempos de cursado virtual vuelva a aparecer el saber de antaño golpeando las puertas de los cuartos donde los alumnos se "conectan" a sus clases, aprovechando el supuesto bendito alejamiento físico de esas estructuras físicas de hierro y cemento que se las ha denominado con un término riquísimo y caro a nuestra civilización occidental: UNIVERSIDAD. ¡Cuidado!). Bien, estos enormes edificios -de pésimo gusto para algunos- se han transformado en empresas financieras y burocráticas donde se emiten matrículas al mejor postor o al hábil comerciante que persevera con sus aranceles siderales mes a mes, año tras año, pasando lustros -que podrían ser preciosos y fecundos- aportando el diezmo (¡qué digo el diezmo, el óbolo de la viuda!) resignadamente con el único fin, no de aprender los trascendentales o de alcanzar el saber universal (esto cayó en desuso, no es "tendencia" en las facultades), sino de obtener un papelito mágico que les sirva para endilgarles a la sociedad con petulancia: "¡Oigan, vean, soy un profesional, respétenme ahora!". Con esta condecoración valuada en miles y miles de pesos uno asciende en el grado del "Respetómetro". Tiene más capacidad y dignidad para ser respetado y respetar. Y esto es bien merecido porque en los largos y fatigosos años de Universidad, no se aprendió sino una sola cosa: el Respeto. Respeto en todas sus pluri-manifestaciones. Se aprendió a pie juntillas el Credo:
 
Creo en el Respetodopoderoso, señorón de la sociedad posmoderna.
Y en su engendro primogénito, la Construcción de un mundo mejor... 

Sí, hay que confesar que el nuevo universitario logró con esfuerzo en sus años estudiantiles a construir todo con el otro, con la "otredad", radicalmente, lo que equivale igualmente a destruirlo todo. Sí, se puede destruir todo, ¡destruyámoslo todo!, pero que quede en pie el respeto mutuo: esto es fundamental. Sí señores, respetar el otro, al máximo, hasta el heroísmo, hasta el éxtasis, aunque el otro se perciba unicornio, o camine haciendo la vertical, o ande desnudo por los pasillos de la Facultad, o se tatúe la lengua o se ponga un aro en el ojo. Aunque se proclame semidiós, tirano, adivino, aunque desprecie y odie a todas las personas, aunque niegue toda la realidad y aunque diga que lo blanco es negro y negro es blanco, ¡tranquilo, ey!, porque si te respeta, vamos bien. ¡Qué más da! ¿Pero estamos mal?, podrían asustarnos algunos retrógrados. ¡No importa! A nosotros nos complace saber y reconocer con humildad que vamos bien. Se va rumbo al respeto definitivo y cósmico.  A la Respetuosidad en su proceso último donde todo se absorba en ella, donde el "Respetuosismo" será la nueva religión que reúna a todos los hombres dispersos por las universidades, y más allá de ella.

Las universidades serán colimbas donde se recluten, adoctrinen e instruyan a los que pasen por ella para que estas sean la consignas que se les quede grabada a fuego para el resto de sus días:
-El Respeto ante todo. 
-Fuera del Respeto no hay salvación ni civilización.
-Respetando al otro, lo otro, le otro es que se va a construir un mundo feliz donde todos nos respetemos construyendo sin cesar, no importa qué ni para qué, la clave es construir, respetando y respetando, sin cansancio y con tenacidad obsesiva.

Porque el respeto es o debe ser:
-La razón de mi existir.
-La fuente que moviliza todas mis pulsiones.
-La filosofía que me conduce a ser mejor persona y me lleve a ser el primer constructor de un nuevo mundo, que es mejor porque es nuevo

¡Era el respeto, Doctores! A partir de ahora, de este asombroso y rutilante descubrimiento, todos podremos salir adelante. Esta es la hora en que todos aquellos que consideraron el respeto como un valor menor o que sencillamente fueron unos irrespetuosos incorregibles por creerse los auténticos académicos, desaparecerán porque han llegado los tiempos (¡y ya estamos en ellos!) en que arribará al seno de nuestras comunidades la diosa Respeto. Se está dispuesto hasta derramar la sangre para implantar esta nueva Era del Respeto. Los "Respetores" de este nuevo Orden se encargarán de que se cumpla religiosamente con este nuevo modo de ser, de pensar, de sentir y de vivir. El "Respetosismo", también llamado, es el producto más puro y perfecto del Relativismo. Costó tiempo que madurara este fruto maravilloso, pero henos aquí frente a él, soberbio, magnífico, adorable. ¡Qué mejor que el respeto! ¡Qué más sensato, coherente, prolijo, rentable y sensual que el Respeto! Es la llave de todo, la puerta al verdadero mundo. ¿Quieres triunfar en la vida? Respeta. ¿Quieres ser dichoso fácilmente? Respeta. ¿Quieres un lugar considerable, prestigioso y remunerable en la compleja sociedad de hoy? Pues, ¡vamos!, aprende a respetar, aprende lo que es el respeto en sus fuerzas puras, en su quintaesencia, y verás cómo amanece para ti un nuevo día. Y si buscas rápidamente un manual de respetuosismo mundial, allí tienes los Derechos Humanos. ¡Léelos! ¡Salve, oh Derechos Humanos, obra divina y divinizante entre los hijos de los hombres, sólo tú tienes las palabras para formar en el Respeto y para el Respeto indefinido, indefinible e indiferenciado!

Y si no, aquí estamos nosotros, los Ilustrísimos Decanos para ofrecerles una carrera donde aprendan intensisísimamente lo que es el valor del respeto y de la construcción y de la democracia en su máximo esplendor.
Así sea.
Gracias, gracias...
(Aplausos)


Firma:
La Junta de Ilustrísimos Decanos Generales de la Pon-ficticia Comisión de las Universidades Argentinas Caóticas.

martes, 4 de mayo de 2021

"El Hisopao"

 "El  Hisopao"


Llegó El Gaucho Enamorado

a visitar a Su China.

Se apeó rápidamente,

Ella estaba en la cocina


Quiso abrazarla y besarla

como hace meses no hacía.

Ella estaba afanosa

limpiando con lavandina.


Él le pidió un besito,

"la quiero mucho le dijo".

Ella contestó: - El galope le hizo caer el barbijo?


Él estaba decidido

a declararle su amor.

Ella le pidió la mano

y la roció con Alcohol.


Qué pasa?, le dijo El Gaucho.

Es que no me ha extrañáo?

Y ella le preguntó al vuelo:

Ya se hizo el hisopáo?


Y él meneó la cabeza

y le pidió un cimarrón.

Ella le dijo: Con gusto!!!

Y se encaminó al fogón. 


El era un gaucho muy bien puesto,

de gran coraje, aguerrido,

pero nunca imaginó

lo que traía el destino.


Había visto muchas cosas,

y nada lo sorprendía,

pero lo que vió en la mesa,

lo dejó sin alegría. 


Allí estaban la yerba,

la pava, las tortas fritas...

Pero... "2 MATES" había

preparao la muy ladina.


Eustaquio desvió la vista

y herido en lo más profundo

dijo: - Por qué 2 mates Jacinta

si Usted y Yo somos uno?


La Jacinta contestó:

-Del tema 'el Corona Viru,

Usted no se ha noticiáo?

No venga a salameriarme

si No ha sido Vacunáo!!!


El se arrimó a la ventana

y miró hacia el infinito...

Si para mates y besos

me pidió mil requisitos...

Cuántas cosas pedirá

si a la catrera la invito!!!??


Eustaquio se fue pensando 

en cómo nos cambia la vida...!!!

Ayer era todo risas,

besos y algarabía,

Y hoy sin un "Negativo",

ni un triste mate  convidan...!!!


Historia ésta Verídica

del Eustaquio y La Jacinta.

sábado, 3 de abril de 2021

Isaías 42, 1-7: Canto II


Oye, Siervo sostenido,
por el siempre Padre amante,
el corazón anhelante
que busca en Ti ser querido.

Querido en el Dios bendito
que sólo en Ti se complace
por ser El que todo lo hace
conforme a lo que está escrito.

¡Ínsulas! ¿Y por qué cantan
si no hay ley sobre la tierra
ni justicia verdadera
que devuelva la esperanza?

Es el Justo quien avanza
como Lumbre incomparable
como Cordero triunfante
a traernos la bonanza. 

-D.H.-

miércoles, 31 de marzo de 2021

Isaías 50, 4-7: Canto I


Oído y lengua de discípulo

al Maestro.

Cotidiana apertura matutina

al Abierto.

Abatimiento insólito que toma

de lo nuestro,

y en Su docilidad pura se instala

en el centro

del hombre rebelde para curarlo

desde adentro.

Aquel Hijo de hombre que dió Su vida

siendo muerto.


Tú sólo nos redimes

Siervo Abyecto.


Golpear de atrás sin piedad y escupir

al encubierto

es cosa vil, pero mesar la barba

ya es siniestro;

mas dar la Cara más  bella del mundo

es egregio

y doblar la espalda en silencio es propio

del Esbelto.

Confusión y vergüenza para el cruel

y zopenco;

y al que se esconda en el Rostro del Siervo:

¡todo el Reino!


Tú sólo nos redimes

Siervo Eterno.


-D.H.-

miércoles, 10 de marzo de 2021

Orar y fundar


"Primera Misa en territorio argentino", vitral de la Catedral de Bariloche.

Luego de haber publicado la última entrada sobre mis impresiones en el Sur patagónico en el marco de las vacaciones junto a mis amigos gallardos, a los días nomás, terminé de leer un librito hermoso y profundo de un comisario y filósofo poco conocido pero interesantísimo, a quien el Padre Castellani -ni más ni menos- le prologara sus dos libros (el otro es "El Fusilado: una meditación ante la muerte"). Me refiero, entonces, a Jorge Vicente Shoo y su obra "Reflexiones sobre y desde La Pampa". En el último ensayo de este manojo de apuntes llenos de sabiduría, titulado "Hacia una nueva conquista", me encuentro con unas páginas dignas de ser transcriptas en este modesto espacio donde jóvenes idealistas se reúnen y convocan para cantarle a Dios, a la Patria, al Hogar y a la Amistad del modo que mande el corazón enamorado. 

El texto que transcribiré a continuación me dio que pensar, y al mismo tiempo, me hizo acordar a mis dos últimas publicaciones relacionadas con el "fomes peccati" y cuestiones afines, y todavía más, también me trajo a la memoria temas vistos en la actual cátedra de "La restauración de la vida rural", ideas de John Senior ("La restauración de la vida cristiana") y de Rod Dreher ("La opción benedictina"), debates y conversaciones con un puñado de amigos gallardos, y por último, el magistral ensayo de fray Petit de Murat que no tiene desperdicio: "Carta a un monje trapense". De todo esto me acordaba mientras leía los apuntes de Shoo, y para colmo de vivencias providenciales -y con esto me callo y dejo que el lector atento disfrute por fin de lo que vine a compartir- hace poco conocí a un personaje singular, un auténtico gallardo, en la librería ´Tiempo del Ángel´, quien me contó que hizo una "patriada" en el Sur más sureño, allá por la Provincia de Santa Cruz, en los valles cordilleranos de la zona conflictiva entre Argentina y Chile de la "Laguna del Desierto". En aquel paraje quiso "fundar" un pueblo argentino. El proyecto no le salió por muchos motivos que no vienen a cuento. Lo importante fue su testimonio de hombre religioso y patriota. Lo importante es el IDEAL...
Ahora sí, vamos en derecho al texto de marras:

    "La única salvación posible que le queda a nuestra juventud en estos momentos trágicos de la civilización decadente- es replegarse a la soledad de las tierras vírgenes y congregarse para emprender la obra fundacional que dé sentido a sus vidas, comprometiéndolas, en torno a esas tierras y de esa obra, en el conocimiento y amor de Dios.
    Estoy convencido que no queda otro camino. Por ello mi interés -en atraer a estas ideas- a jóvenes que sustentando un estilo de vida, totalmente incompatible con el que se desarrolla en las grandes ciudades y pueblos, puedan vivenciarlo y acrecentarlo, sin sufrir castraciones inevitables como las que se dan -en las comarcas de los hombres- a través de la vida y del tiempo.
    La juventud está emparentada con esta civilización. Es difícil desarraigarla de los adelantos de la técnica, de la ciencia -que tienden a conformar sus mentes y planificar sus vidas- dándole a cambio las penurias que significan emprender, para la Patria, la conquista de las tierras aún ignotas de nuestro dilatado sur patagónico, inmerso en la soledad, frente a las manifestaciones primarias de la naturaleza. Se necesita una predisposición personal para vivir así y en eso.
    Creo comprender que los testimonios de cada uno deben darse en la medida de la propia conformación espiritual e intelectual, en la medida de las posibilidades individuales. Cristo Resucitado dará en pago a cada cual conforme sus actos, y en relación a lo recibido. Esto lo comprendo.
    Lo que no alcanzo a comprender cómo darán ellos este testimonio dentro de una sociedad derrumbada en la moral y conducida por el enemigo de su propio ser y sentido. No sé cómo lo dará. No sé. Para mi precaria persona humana -aquí y ahora- me es imposible testimoniar -plenamente- la filosofía que acepté para siempre, no puedo, me faltan los recursos del hombre religioso, no poseo elementos del místico, del ético.
    No puedo. Pero hay algo más importante que el no poder, algo que nos compromete en una decisión que no admite otras salidas: No querer. 
    Sé que desde los primeros años de mi vida me sentí atraído por la nobleza silenciosa de la naturaleza. Cómo no recordar mis primeros pasos por la pampa desierta, libre de las maldades del hombre, limpia, inmensa. Cómo no guardar entre los tesoros de mis recuerdos el paso por las montañas sureñas, cargadas de soledad y nieve, mostrando en sus valles y faldeos, en sus cumbres y en sus hielos eternos, el mensaje maravilloso de la conquista inconclusa de mi Patria que ahí se me ofrecía, comprometiendo mi espíritu, mi mente. 
    Aún siento vibrar mis íntimas fibras juveniles ante la comparación entre las cosas del campo y las de la ciudad sin tierra, sin aire, sin sol y sin Dios. 
    Paréceme que en el principio, cuando el Señor creó el mundo visible e invisible, todo era naturaleza virgen e ignota. El hombre ha hecho converger hacia sus propios intereses la obra de Dios. Todo fue bien, mientras ellos servían para la glorificación del Señor de los Cielos. Cuando el hombre fue extendiendo sus obras, ensanchando sus dominios apartándose de los fines de alabanza y gloria, que como hijo de Dios, le competían, fue acercándose a su destrucción y a su infelicidad. 
    Así -de siglo en siglo- hemos llegado hasta aquí, y ahora se nos presenta un horizonte ensombrecido por las vanidades humanas, injusto en las realidades sociales, confuso. 
    La sociedad actual no es solamente infrahumana, es fundamentalmente anticristiana. Aquí está el drama más escandaloso de la humanidad, el deseo de matar a Dios, como diría Nietzsche: "Hemos matado a Dios". No es que Dios el Eternos muera. El hombre ha intentado su muerte imposible, con la inaceptación de su Persona Divina. 
    Paradójicamente, negando la existencia de Cristo Vivo -Dios Trinitario-, hoy más que nunca el hombre busca a Dios, fabricándolo a su medida, recorriendo caminos equívocos para acercarse a El. 
    Hay otro drama que caracteriza la actual sociedad, es la soledad del hombre frente al hombre mismo. 
    ¿Cuándo ha estado más lleno de las cosas humanas, el hombre, que ahora? ¡Nunca! Sin embargo no ha encontrado su propio camino. Está solo. Frente a frente, solo. 
    El hombre de la ciudad, del tumulto, del escándalo de la multitud, el hombre del anonimato, está solo y espera. Sí, espera un nuevo mundo, una nueva hora que muchos creen será la nueva panacea universal. Tal piensan los constructores de la Nueva Torre de Babel. Los idealizadores -planetarios- del Hombre del Tercer Milenio. 
    No lo tienen a Dios. Están aniquilados por el peso de la sociedad absurda e injusta que han constituido, que han deseado y esperan la nueva hora de la humanidad, la hora de la resurrección del hombre "auténtico" liberado de las esencias comprometedoras de su yo religioso, la hora de la unidad universal, de las justicias de los hombres. 
    Mientras tanto, ¿qué puedo hacer yo y mis amigos, frente a este derrumbe inevitable? ¿Qué puedo hacer encerrado en los límites de mi precariedad humana, frente a este poder demoníaco colosal? ¿Qué puedo hacer?
    Sólo queda un camino. ORAR Y FUNDAR. Frente al demonio el signo de la Cruz y la oración silenciosa, mistérica, triunfadora ("Pedid y recibiréis"). Inmerso en la ciudad del hombre, replegarse a las tierras vírgenes y abandonas, tierras de Dios, y fundar. 
    Frente a la ciudad del hombre debemos levantar la Ciudad de Dios. Frente a las obras del demonio, nuestra oración. 
    Esta es la única y mayor esperanza que le queda a la humanidad creyente: Orar y fundar.
    Esta oración y esta fundación deben aferrarse a las más genuinas tradiciones de la Santa Iglesia y de nuestra Nación.
    Pero los pueblos sin poesía no pueden escribir su historia. Dijo un luchador-mártir español:

"Hay del que no sepa levantar,
frente a la poesía que destruye
la poesía que promete".

   Hemos relegado al olvido y a la incomprensión -en nuestra Patria- a sus más grandes poetas, como por ejemplo don Leopoldo Lugones, sin el mensaje vívido de su obra la Nación se detiene. Por ello esta obra fundacional debe ser emprendida poéticamente".

domingo, 28 de febrero de 2021

Al Sur patagónico





 Algo más del "fomes", o de otra cosa, en el Sur...


La Naturaleza en la Patagonia es naturalmente mágica, esto es sabido. Estarse allí quedo, mirándolo todo intensamente para asir la mayor cantidad de formas y colores, para que ingresen al alma y permanezcan, es el rumbo. Hacerse uno con la Naturaleza es la consigna. O mejor, acogerla sin resistencias, tal cual es. Con sus gemidos casi inaudibles. Aceptando el paso del Cronos con sus inclemencias. Adoptando un estado de receptividad que urge, que reclama desde adentro. ¡Que ruge! Alma que busca la captación del ánima del cosmos. Dejarse herir por las terribles bellezas que acechan desde todos los ángulos. Nada es indiferente; todo acedia. Todo es importante; absoluto y relativo al mismo tiempo. Mirar de soslayo las cosas que lloran. No desatender ese llanto multisecular. Observar la sangre que corre a la par de la savia. Enfrentarse a la Pachamama pero de pie, sin postrarse. Idolatrías y supersticiones que no dicen nada, que no son nada, pero que tanto abundan en estos parajes sureños. Corazón silvestre que se encuentra en su hábitat, que se siente más cerca del Artífice de aquello que hechiza y encanta. 

Expansión. Libertad. Verticalidad. 


A su vez, fantasía humana, caída, que se rebela en las soledades de los bosques y en la majestad de las montañas y de los lagos. Imaginación  profundamente dañada que no logra aventurarse con inocencia. 

Lamentable condición.

Virginidad ausente en un paisaje diáfano y prístino. Ansiedades de un "fomes" que en estos casos aparece en toda su crudeza. Sin embargo, la Naturaleza sigue bonificando. Hace bueno al hombre bien dispuesto... ¡Bien dispuesto! Porque si no encuentra un corazón dócil, Ella misma se oculta, y deja de trabajar los espíritus. 

Así los abandona.

Abandona a todos aquellos que no atienden ni entienden lo que los sentidos le presentan, aquellos que contradictoriamente buscaron la hermosura y la grandeza de la  Patagonia como refugio de sus ideas ideológicas y de sus vidas libertinas. Hay un desaire en la Naturaleza para tantos errantes de estas latitudes que se percibe en el ambiente. El alerce, el arrayán, el coihue, el pino azul y el abedul enmudecen. La bandurria, el chimango, el carpintero y el zorzal apagan su canto. El viento incesante, las frías aguas, los picos desnudos y las piedras pintadas ya no se expresan. Privilegiados medios para señalar al Creador que yacen inútiles. Impresionantes caminos para elevar la mente al Hacedor que están cortados.

 

Con todo, el anzuelo de la Creación sigue siendo temible. Y para los que procuran acercarse a la Naturaleza salvaje misteriosamente terminan siendo domesticados, amansados, un poco más buenos. 

Aunque otra cuestión es la contracara de esta realidad: la maldad del hombre. El pecado original otra vez. La dificultad para ser bueno entre los hombres. Cansancio de habitar en las ciudades donde la mano del "manchado" lo estropea todo; donde el cincel del Divino Artesano no se ostenta. 

Como aquí.

Como en los siete lagos -Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso, Espejo-, como en el inmenso Nahuel Huapi, como en el Huechulafquen y su estremecedor volcán Lanin, como en el mítico Traful y los "dedos de Dios" que lo apuntan. Como en tantos lugares, rincones y alturas que fascinan los ojos...

Aquí el alma puede conquistar la serenidad que necesita. La paz, que siempre es huidiza...


Y también yo he de huir antes de que sea demasiado tarde. La belleza de este lugar puede cambiar tu existencia. 

¡Vete, si no quieres ser atrapado en su espinel! Si no quieres ser capturado por su encanto sin igual. ¡Vete!, aunque te apartes lastimado muy dentro, con nostalgias sin remedio, con más sed que antes, pero quizás, tal vez, con menos ansias y preocupaciones. Con más sosiego y, al mismo tiempo, con más impaciencia de Eternidad.


Eso hace el Sur patagónico. Esto acontece aquí, en mi patria.



PS: Al terminar de relatar esta vivencia, a modo de despedida, bebiendo una pinta negra a orillas del Lago Traful en el bar Fogón, me sorprende gratamente -una vez más- la bendita Natura: una redonda y brillante luna llena asomándose por entre los picos de enfrente de mí, espejándose en un lago calmo; anunciando una noche maravillosa, la última de estas inolvidables vacaciones de este 2021 incierto.




martes, 16 de febrero de 2021

"Fomes peccati"


Caminábamos nerviosamente, con paso acelerado,
fumábamos cigarro tras cigarro, angustiados,
lo observábamos todo en derredor,
hacíamos de cada esquina un mirador,
mirábamos y remirábamos, los casos y las cosas,
nada se nos escapaba de nuestra mirada escrutadora
-o eso creíamos, en alguna ilusión óptica...
Pero allí y así nos encontrábamos, mirando, andando,
una cuadra y otra y otra,
buscando algo,
o quizá buscando a alguien.
¿Quién lo sabe?
(Luego nos dimos cuenta que alguien lo sabe, o lo supo.)
Proseguíamos la marcha, no a tientas, sino con los ojos bien abiertos.
Mejor dicho, pensábamos que nuestra andadura era segura y luminosa.
Pero lo cierto es que no todo era claro como parecía.
Detalles se nos iban.
Esencias se nos ocultaban.
¿Por qué?
Porque nos figurábamos que la veíamos, a la cosa que andaba mal;
A todo lo que andaba mal en el mundo imaginábamos ver.
De esto discurríamos mientras avanzábamos hacia un lugar incierto,
fumando, cigarro tras cigarro, conquistando cuadras y manzanas.
Y mientras cavilábamos, observábamos a las gentes que pasaban:
mujerzuelas de todas las edades exhibiendo sus carnes tatuadas al sol,
chicuelos profiriendo soeces desde sus bocas de alcantarillas,
chiquillas ostentando sus bultos con un pucho en sus manitas,
grupejos de adolescentes drogándose a ojos vistas,
muchachas desfiguradas en su piel por el poder de las ideologías,
sodomitas besándose impunemente en las plazas,
pungistas de toda laya asaltando en cada rincón de la ciudad,
la violencia y la agresión de los conductores de autos sin sosiego,
la indiferencia criminal de los transeúntes,
los mendigos y los pobres de miradas torvas,
comerciantes y banqueros enloquecidos por la cifra y el cobre,
borregos en manada orgullosos de sus barbijos
y todos a una rindiendo culto al Baal del Nuevo Orden Mundial.

Cada vez nos agitábamos más en nuestro paseo circunstancial.
De este cuadro humano -¿humano?- viramos al resto de los seres;
animales, plantas, rocas;
gatos y perros cansados de su riña sin fin,
árboles heridos por la furia de una sierra municipal,
piedrecitas tristes de ser tan olvidadas y pisoteadas...
¡todo el Cosmos gimiendo dolores de parto!
Pequeñas muestras de algo que andaba mal en el mundo.
De algo a lo que intentábamos dar alguna respuesta.
Y así proponíamos algunas a la consideración de nuestra caminata.
Arriesgábamos distintas causas  y razones:
sociales, económicas, culturales, ambientales, históricas,
físicas, psicológicas, filosóficas, espirituales...
¿A qué se debía todo ese mal visible en la sociedad? 
¿Por qué había tanta malicia perceptible por las calles?
¿Por qué el desorden, el caos, la injusticia en todas sus formas?
¿Por qué? ¿Por quién?
¿Acaso alguien tenía la respuesta?
(Luego nos enteramos que alguien ya la sabía, al menos en parte.)
De este panorama exterior pasamos al interior, y allí la cosa se complicó aún más.
Todo era oscuridad cuando nos asomamos a la interioridad.
Miserucas por todas partes, nada había puro en el alma.
¡Nada! 
No supimos cuidarnos de la levadura de fariseos y saduceos.
Dentro nuestro todo era hipocresía, mala vida, crueldad:
todo un corazón endurecido.
¡Tanto nos aterró el paisaje columbrado que volvimos la vista para no desfallecer!
Otra vez las miserias de la gente estaban ante nuestras narices.
De nuevo un mundo girando alrededor de una Cruz...
Y al decir "Cruz", hicimos memoria.

En ese instante la Teología lo inundó todo con una luz enceguecedora y dulce.
Crux lux!!!
El paseo externo estaba concluyendo




-mientras que el interno recomenzaba cada jornada-.

Por la Cruz llegábamos al Origen:
oteamos asustados a nuestro padre común, Adán
(aquél que sabía lo que antes ni sospechábamos), 
padre también de todos los rostros corruptos que vimos.
Adán nos tenía una respuesta aunque parcial.
Él sabía que buscábamos un Jardín.
En verdad, todas las personas que nos cruzamos aquella vez buscaban lo mismo,
instintivamente.
Era el Huerto del Edén, era el Paraíso Perdido,
el que cultivó el primer Hombre y del que fue expulsado,
amargamente.
Desde entonces yace el Huerto escondido y custodiado por el Ángel de flamígera espada.
Sin embargo, lo que no pudo entrever Adán,
lo que no pudo caber en imaginación alguna,
fue la gloria de la Cruz redentora:
hete aquí la respuesta completa.
Por Ella nos vienen todos los gozos a este mundo pecador.
Todavía más, El que allí colgó es el mismo que quita el pecado del mundo.
El pecado, no sus huellas.
El pecado, no sus consecuencias.
El pecado, no la "estructura de pecado".
Porque lo que vimos y experimentamos a plena luz de aquel misterioso día,
lo que vimos y experimentamos y padecemos todos los santos días;
esas molestias, esas inquietudes, esos malestares;
esa rebelión constante de la carne;
esa propensión al daño, la inclinación la maldad;
ese desorden de las pasiones más bajas;
la Concupiscencia indómita;... 
todo eso que contemplamos y que es todo lo que hay en el mundo,
es el fomes peccati.

¡El maldito y bendito fomes!

Mas sólo por el Crucificado se enderezan las apetencias,
se corrigen las desviaciones,
se limpian las sucias impresiones, 
se sanean las holladuras vergonzantes.
Por Él, con Él y en Él no quedarán rastros de corruptibilidad,
no habrá más lacra para quien toque el verdadero Árbol de Vida.