jueves, 17 de septiembre de 2020

REALIDAD


Pues urge al ánimo despabilar,

despierta de este sueño vida mía,

presta los oídos en esta fría 

mañana de trama primaveral. 


¡Sal corazón! Huye de esa modorra,

permítele al fuego de hoy quemarte,

no quieras de este tu dolor librarte:

no hay en tu sien espinosa corona.


¡No temas! Pues ni caminos marcados

ni anchos manuales para ti tienen;

sencillamente, un gran cauce insinuado.


¡No temas! Pues las armas que tu lleves

No van por tu cuenta, van de regalo.

Lo tuyo: que por la Hermosura veles.

martes, 25 de agosto de 2020

CRISTIANISMO PASADO POR AGUA

 

“Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?” (Lc 18-8)



 Sacerdote da misa en solitario ante las fotos que le mandan sus ...

 

Estimados amigos, en el siguiente escrito intentaré describirles un mal que vengo meditando hace tiempo. Como bien saben, quien les escribe suele ser bastante torpe para describir los asuntos que lo motivan, sobre todo tratándose de realidades sutiles, las cuales han sido ya denunciadas por grandes autores. Mas, como bien me aconsejó un amigo, no hace mal intentar repetirlas, ya que los buenos libros no se leen.

 

En esta ocasión, busco gritar, quizás a modo de queja, un mal que se infiltra en nuestros entornos, en nuestras familias y nuestra Iglesia.

Ya no hablaré aquí, de quienes han decidido deliberadamente no ser cristianos; no denunciaré aquí al mundo corrompido y diabólico. Intentaré reavivar los corazones de buena voluntad, quienes confundidos por la misma Iglesia, pueden perder el rumbo de la Verdad.

 

Se trata amigos míos, de todos aquellos cristianos que viven alrededor nuestro, y no están viendo los hechos con claridad, y por consiguiente obran mal, y lo que es peor, acusan a los que con sus miserias intentan ser fieles a Jesucristo.  Todo lo que intentaré balbucear a continuación tiene una misma raíz, es parte del mismo problema que viene hace años promovido en la iglesia por los malos espíritus. La Iglesia ha abandonado la enseñanza apostólica, inspirada por el Espíritu Santo, y ha cedido a tener una conducta y un pensamiento mundano, humanista, a la medida del hombre, y no de Dios. Peldaños históricos como el protestantismo, la revolución francesa, el marxismo (o el legado de Antonio Gramsci), el modernismo, y todas las herejías, han ido modificando y contagiando el buen pensar cristiano, haciéndole perder terreno en todos los planos (social, cultural, teologal, moral, antropológico, etc…). Nosotros, recibimos en herencia una sociedad diametralmente opuesta a nuestra fe, que nos contagia profundamente, tanto, que no nos damos cuenta que pensamos mal.

 

Me preguntaba cómo es posible que hoy en día, con la realidad de esta pandemia en que vivimos, en el pueblo de Dios haya tantas visiones distintas, tantas opiniones contrarias, tantas acusaciones internas y tantos desbarajustes. Verdaderamente son tiempos confusos, pero con la luz de la Verdad, la cosa es tan evidente y grotesca, que para quienes quieran verlas con humildad, no habrá ya lugar a dudas.

 

Pues bien, intentemos destruir algunos engaños que nos tientan hoy en día.

 

Lo primero que quisiera comentar, es que ya no se conocen las verdades de fe más simples. Parece increíble que la Iglesia desconozca su catecismo. Pregúntale a un católico normal, en qué se funda su fe, y no sabrá responder. Entonces, ¿quién ya considera que nuestra fe se basa en las Sagradas Escrituras, que estas son explicadas a la luz del Magisterio, y que al mismo tiempo, esto es sostenido por la Tradición de la Iglesia?  Resulta alarmante el desconocimiento culpable de los fieles. Los fieles ya no conocen en qué creen, y lo que es peor, no les interesa. El catecismo dice claramente que los fieles están obligados a conocer su Fe.

Las Sagradas Escrituras, que suelen estar juntando polvo en un rincón olvidado del hogar, es la primer desconocida. “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca del Señor…” Hermanos en la Fe, ¿creen o no creen en esta verdad? Si creemos, ¿nos alimentamos cotidianamente? ¿No creen que la Palabra es VIVA Y EFICAZ y que es inspiración divina para mí, para hoy, para mi tiempo?

Por otra parte, a las Sagradas Escrituras la interpreta el Magisterio de la Iglesia, pues, si yo la interpreto a mi gusto, eso sería protestante. Para esto nuestra Madre la Iglesia se ha encargado, a través de tantos Doctores, Teólogos, Santos y Concilios, de llegar a la plenitud de la Verdad, que el Espíritu Santo ha querido enseñarnos. Y por último, la Tradición es la que nos garantiza este magisterio, y nos cuidad de los engaños subjetivos y de las falsas interpretaciones. Es realmente penoso ver cómo se desprecia la tradición de la Iglesia, como si fuera algo del pasado, oscuro, y no el pulso vivo que nos une en la comunión de toda la Iglesia de todos los tiempos. ¡Cuántos tesoros tirados a la basura, cuánta belleza, cuanta sublimidad despreciada! ¡Ante la confusión reinante, quien quiera buscar la verdad, acuda a estas tres fuentes seguras! !Qué triste es observar cómo, cuando uno menciona palabras como tradición, modernismo, la gente te mira con lástima, como si uno fuera un pobre trasnochado, idealista del pasado y ni siquiera conocen de qué se trata!

Ahora bien, sabiendo estas verdades que todo católico debería aprender en su primer año de catecismo, ¿Cómo diantres es posible que haya tanto desprecio por estas tres? ¿Cómo puede la gente ser tan soberbia, de despreciar siglos enteros de sabiduría y alimento espiritual, y priorizar su opinión personal, basado en los infantilismos sensibles enseñados por los párrocos? Esto, es realmente gravísimo. En el fondo, esa gente cree estar por encima de los santos y doctores de nuestra Iglesia. Probablemente estas personas, jamás se hayan tomado el tiempo de leer un poco.  Pero para quienes se toman el tiempo, con honestidad intelectual, descubren poco a poco verdades fundamentales, que elevan al alma por los cielos, y que hoy son bastardeadas.

 

En segundo lugar, creo que lo recién dicho sucede por varios motivos. Uno de ellos es que se ha perdido el “teocentrismo”, que pone a Dios como centro del universo, centro de las sociedades, centro de la Fe, centro de la Verdad, centro de nuestras vidas y centro de nuestro Culto. “Amarás a Dios sobre todas las cosas” ¿Quién medita esto? Y cuán profundo es. Dios está por encima de absolutamente todo, y por lo tanto, su Iglesia, su doctrina y todo lo que referente a Dios, también.  Tiene prioridad ante todo. Pero el modernismo ha hecho estragos, y ahora el centro de mi vida soy yo. Mi prioridad es la realización de mi vida, y la fe la dejamos para el tiempo libre, como algo más de las tantas cosas que hacen a mi vida. Hago la voluntad de Dios, en tanto y en cuanto se amolde a mis gustos.

Tener a Dios y la fe como centro de nuestra vida y nuestra principal búsqueda cotidiana, cura de vivir y pensar subjetivamente la Fe.  ¿No resulta evidente que vivir la fe a mi manera es falso? Si cada uno vive y piensa la fe a su manera, ¿no tendríamos una fe distinta en cada persona? Por consiguiente, ya no sería la Fe verdadera. La Iglesia es UNA, SANTA CATÓLICA Y APOSTÓLICA. No interesa lo que pienses u opines, la Verdad fue, es y seguirá siendo la misma. Nuestro deber es descubrirla, y Dios se la regala a los humildes y sencillos que la desean intensamente y con una constancia comprobada.

Esto se ha metido de raíz y no lo vemos. La Fe, no se vive a nuestra medida, la fe se vive a la medida de Dios. No puedo vivirla como me parezca. Tengo que amoldarme a Dios, y eso, a nuestro mundo visible, es incómodo. Si la fe nos resulta cómoda en nuestros aspectos humanos, estamos en problemas. ¿No es acaso Dios infinitamente más sabio que nosotros? Entonces… ¿Quién debe seguir a quién? El diablo nos ha convencido que eso de ser piadoso, llevar la cruz y buscar las virtudes heroicas ya no existe, la maravillosa vida de la iglesia ahora se ha amoldado a los tiempos, y es todo color de rosas, no hay de qué preocuparse. 

 

Otro problema es tener una visión humana y terrenal. Todo lo juzgamos desde lo económico, lo social, etc... Se lo puede llamar como “un cristianismo pasado por agua”.  Todo se analiza según los efectos de las consecuencias humanas y los resultados terrenales. Resulta ahora que, a las verdades de fe, tan simples y hondas a la vez, respondemos con un “no es tan así”, y mediante razonamientos terrenales, disolvamos con agua la gravedad de cada enunciado de Cristo, y todo quede en la nada. Curiosamente esto lleva siempre a la salida más fácil y cómoda para el hombre, y jamás induce a la puerta estrecha, aquella que pocos dan con ella. Incluso, hemos humanizado a Dios, quitándole lo divino y sagrado, y despreciamos el don del Espíritu Santo, que es el Temor de Dios, bajo pretexto de "las formas no importan"... Así estamos. Ahora el culto es para el hombre, no para Dios, le tiene que gustar al hombre, no a Dios. 

La modernidad, y el liberalismo “católico” se han encargado de disolver la fe, y han hecho que todos los cristianos la vivan con soda. Todo se charla, no hay que ser fanáticos, hay que ser buenos tipos, ir a Misa el domingo y nada más. Lo importante es ser buen padre, buen trabajador, no pleitear con nadie y punto. ¿No es acaso esta, una visión meramente humana de la Fe? ¿Por qué, quienes tratan de vivir conscientes con las verdades invisibles, respondiendo a Dios antes que los hombres, quienes buscan la verdad, y viéndola la defienden a muerte, son acusados de fanáticos? ¡Entiéndanlo! ¿Quién vive mejor la realidad, el que considera todas verdades celestiales y terrenas o el que se pasa la vida solo atendiendo asuntos terrenos, perdiendo el tiempo en tonteras? Sumado a esto, vivir las realidades invisibles, jamás ha implicado el incumplimiento del deber de estado. Hoy, se hace al revés, somos observadores en el deber de estado, pero... ¿en nuestro deber para con Dios? ¿Acaso no saben que la virtud de la justicia implica devolverle a Dios lo que nos dio? Esto no es para el que quiera y le guste las cosas religiosas, TODOS tienen el deber. 

La realidad es, que pareciera que la vida de la Iglesia, las palabras de Jesucristo, el culto digno y agradable a nuestro Dios, fuera como un cuento, una leyenda antigua que no hay que tomarla tan enserio. “¡No me vengan con rúbricas antiguas, no me vengan con la moral, hay que vivir tranquilos!...” Esto es un simplismo barato o falta Fe, de quien le da pereza buscar lo mejor para el Señor, porque en el fondo saben que no quieren joderse la vida. Luego nos preguntamos por qué sobran sacerdotes homosexuales, y por qué en cada parroquia se cometen tantas estupideces, y se enseñan cosas tan distintas.

Queridos amigos, nada más real que las verdades que no vemos. Este cielo y esta tierra pasarán, nuestro cuerpo se va a descomponer, la muerte nos alcanzará y, qué quedará entonces, ¿lo que vemos o lo que no vemos?

 

El católico actual no quiere ser consciente de esta verdad, no quiere pensar que se puede condenar. La vida es un drama, donde se juega la eternidad. Quien no vive con esto, se aboca a los ídolos de la tierra, y su corazón se afana en las promesas perecederas del mundo.

 

Otro síntoma palpable, es el desprecio por la moral cristiana. Nadie duda que hay observadores de la ley, que piensan que el cristianismo es un mero cumplimiento de normas. Y claro que no es así, el cristianismo es Amor, es libertad de espíritu, es una aventura apasionante, pero eso se consigue únicamente cumpliendo la ley, como base que nos garantiza las virtudes y el camino recto. ¿Si no eres fiel en lo poco, cómo podrás serlo en lo mucho? La realidad de los que desprecian la ley, suele demostrar lo contrario, ya no cumplen ni los preceptos más sencillos.

 

Otro peligro es el racionalismo que se respira en estos días. El racionalismo es un sistema cerrado, que tiene supuestas respuestas para todo, que no admite el misterio, que no puede abrir la mente a la sabiduría de Dios, que a los ojos humanos es locura. Esta se basa en un conocimiento enciclopedista, en una acumulación de datos, mas se cierra al conocimiento divino y profundo, a esa sabiduría silenciosa y mansa que se otorga en la contemplación. 

 

Una gran falencia de nuestro tiempo, es la democratización de la verdad. Pareciera que lo que hacen y dicen las mayorías de los católicos, es lo verdadero. ¿Cómo diablos podemos pensar esto? ¿Acaso la verdad se construye?

 

Por todas estas cosas, la gente esta adormecida y ciega. Seguirán pasando atrocidades, seguirán los escándalos y seguiremos amoldándonos bajo una falsa obediencia, a la destrucción que nos conduce la autoridad de la iglesia. Pero claro, quien no quiera ceder, lo tildarán de soberbio. Se piensan que uno lo hace para llamar la atención. ¿No es más fácil quedarse en el molde, y disfrutar tranquilo de la vida? El amor verdadero a la Iglesia Santa de Dios, no produce una alegría sensiblona y boba, mas bien, produce profundos tormentos, arranca graves lágrimas y llantos, ya que esta camina por el calvario, con dolores de parto hasta el retorno de nuestro Señor.  Amar la Iglesia atrae persecuciones, desprecios, burlas y soledad. Y si no me creen, revisen la historia de los santos. 

 

Amigos míos, si tuviera que seguir relatando cada problema, no terminaríamos más. Sencillamente quiere decirles que todo es parte de lo mismo, responde a si tenemos fe o no. Esa fe simple, sencilla, que todo lo recibe sin peros, sin rodeos. Esto no es simplismo, sino hondura.

Son tiempos difíciles, el enemigo ya no está de frente. El enemigo se ha metido entre nosotros. El gran problema nuestro, es que hemos nacido en una sociedad hedonista y superficial, que pasa el tiempo en chusmeríos y banalidades.

 Lamentablemente la Iglesia no nos ha dado el sustento seguro de su enseñanza, por lo que estamos obligados a realizar un esfuerzo intelectual por intentar comprender cuál es la verdadera Fe, que es la misma de los primeros apóstoles y mártires. Y para esto, hay que primero anhelarlo y pedirlo. Quien no siente sed de Dios, y esa sed no lo alumbra y lo mueve, está expuesto a grandes peligros insospechados. Dios concede estas gracias a quienes se lo piden humildemente, reconociendo sus miserias. La sabiduría es un Don. 

 

No nos dejemos llevar por la seducción del mundo, que es enemigo del alma. Nuestro Señor ya lo dijo, el mundo nos odiará. Y en mi opinión, el mundo no solo son los no creyentes. Las personas que quieren cargar la cruz y seguir al Señor, molestan mucho, y cada vez más. ¿Acaso pensaron, que iban a descubrir una fórmula nueva de estar bien con Dios y con todo el mundo? Eso no existe, y no existirá jamás. 

 

La iglesia se desmorona, y hasta aquí hemos tenido siempre una actitud de defensa tímida, moviéndonos en secreto, sin hacer barullo. Pues, creo que es hora de manifestar a cuatro vientos la Verdad. Hay que amarla y defenderla en todos los aspectos, las burlas no faltarán, pero al final de la vida, Dios cumple sus promesas.

¿En qué momento empezamos a tener vergüenza de ser católicos? ¿Por qué nos cuesta decirlo?  ¿Cuándo tendremos un fuerte sentido de pertenencia? Defendamos todo lo que la Iglesia siempre defendió, sintámonos orgullosos de ser cristianos. Tenemos un legado cultural magnífico, manifestado en la música y todas las artes. Busquemos el bien, busquemos y gustemos de la belleza manifestada en todo. La apuesta debe ser magnánima y viril.  Hay que jurarse a uno mismo no ceder ni lo más simple de nuestro cristianismo.  Por la falsa prudencia humana, hemos perdido terreno en todos los campos. El acomodarse a este mundo, es un mal que nos azota. Somos cristianos, no pertenecemos a este mundo, somos la sal de la tierra. Si no somos de este mundo, nuestra conducta no es de este mundo. No teman a los que matan el cuerpo, sino a los que matan el alma.

 

Queridos amigos, busquemos ante todo el silencio que se da en la soledad. Solo allí se encuentra a Cristo. Cristo está vivo, y vive entre nosotros, si no caemos en la cuenta de esto, no somos cristianos. Somos templo del Espíritu Santo, no podemos darnos a la chabacanería. Basta de ser tan mediocres, la iglesia nos necesita, si nuestros pastores no cumplen su función, debemos nosotros ser apóstoles, aunque seamos rudos y torpes como los pescadores. Sursum Corda, olvidémonos de este mundo, aquí no hay más que engaños y seducciones.

Creo firmemente que los tiempos actuales, son tiempos que anticipan los finales. Y mi gran temor, es pensar que Cristo vuelva, y que quizás muchos cristianos no lo reconozcan. Esto debido a que no vieron los signos, no velaron, y que la misma Iglesia vuelva, como al principio, crucificar al Señor en su cuerpo místico, que es la verdadera Iglesia incorruptible, compuesta por los fieles verdaderos. De hecho, ya ha comenzado el abandono de la misma. ¿Estaremos fieles como el apóstol San Juan, fieles hasta la cruz?


Por último, hay mucha gente que verdaderamente erra por ignorancia. Uno debe ser lumbrera, y los que quieran creer, creerán. Para nada esto debe llevar al desprecio, o la falta de caridad, sino mas bien lo contrario. Hay serios riesgos de ser hipócrita, motivo de escándalo, piedra de tropiezo. Creo que todo comienza con aceptar humildemente la misión que nos toca en estos tiempos, no por nuestros méritos, sino solo porque Dios así lo ha dispuesto. Si uno ve estas cosas, es únicamente por gracia de Dios, pues todo lo bueno viene de Él. 

Que Dios nos de la gracia de verlo, de ver, y habiéndolo visto, no renunciar jamás. 


 

CRISTO VENCE, CRISTO REINA, CRISTO IMPERA



Don Virulana de los Gamos

sábado, 11 de julio de 2020

Oración a la Virgen de los Dolores


                                             Compartiendo por amor: Virgen Dolorosa




Madre de los Dolores, enséñame aceptar la espina lacerante que traspasa el alma entera. Hazme ver cuánto bien se halla en soledad, donde sólo habita tu Hijo.
Que permanezca el candente hierro que purifica las malezas de mi alma. Instrúyeme en el arte del dolor, que recuerda lo importante, y el camino lento hacia la muerte.
Que pueda yo besar la cruz, que acerca al Divino Sufriente, y sentir el olor de la madera ensangrentada.
Que descubra tras las horas de sollozo, el lugar del huerto y la agonía. Llévame Madre Santa, por el camino estrecho del amor doliente, y muéstrame la puerta oculta que conduce a lo escondido.
Que se queme entonces el corazón hasta inflamarse, que comprenda el lenguaje del andar peregrino.
Insísteme en apurar el paso por este mundo de miserias, y que solo me atraiga la voz profunda, escondida en la montaña.
Que bendiga los dolores de parto, que presagian una vida nueva, un mundo de luz perpetua.
Que entienda de una vez y para siempre, que el polvo es polvo, y la sombra, sombra.
Por todo esto, recibo Madre las horas y los días tristes que doblaron hasta el suelo mis rodillas, la destrucción total de torpes y bajos anhelos.
Madre Dolorosa, mira que soy flaco, no permitas que vacile, que no enturbie la vista los afanes pasajeros. Y aunque me valga la vida entera, mantén mi corazón en las alturas, amén.





Don Virulana de los Gamos

sábado, 4 de julio de 2020

Carta de Maryam.



  Por Johanan.


  Querida Eugénie: 

  Que la paz de Dios y las bendiciones de mi Hijo sean contigo y los tuyos, hija mía.

  Nunca olvidaré el regalo grande de tu amistad, de tu devoción y de tu filiación en esos días tristes y sombríos en que tu voz angustiada y quebrantada me llamaba casi a los gritos para que te diera mi ánimo pues las tristezas de tu alma te consumían por entero. Me alegro mucho que goces de la compañía de tu esposo, de tus hijos y demás familiares como así de tus amigos y allegados que desean tu bienestar. Déjame ser tu paño que enjuge tus lágrimas, el bálsamo que sane tus llagas y la consolación que borre sin vacilar tus pesares y tus suspiros. Presta atención ahora, lee con cuidado lo que tengo que revelarte en esta carta. Quizás estas palabras te las lleves en tu corazón y te sirvan de tanto provecho cuando necesites leerlas en otro instante de desesperación.

  Continuábamos escondidos en el hogar de Juan Marcos y nos juntábamos a comer en la mesa del Cenáculo y de ese modo reflexionar sobre las futuras misiones que tendríamos. Mis hermanas y mis amigas servían tortas y pescado mientras Felipe nos recordaba con convicción las promesas del Redentor. Fueron horas magníficas y sumidas en un acogedor silencio. Pasaron ocho días de la aparición de Jesús en la casa y todos seguíamos ansiosos de que Él regresara. El dubitativo Tomás se quedó con nosotros en actitud de alerta y oraba a nuestro lado, se veía serio, nervioso, agotado por tantas emociones. A pesar de sus dudas, tenía una débil esperanza de verlo resucitado. Recuerdo que Nicodemo y José de Arimatea me comentaron que también recibieron visitas de Cristo en sus hogares en el cual obtuvieron instrucciones de dejarlo todo por su Mesías. 

  Fueron tan numerosas las visiones que cientos de seguidores tuvieron que no podría explicarte todo en una sola carta. Al recibir las nuevas de la gloriosa resurrección del quien venció a la muerte me invadió una enorme felicidad. La gracia del gran Yahvé nos llenaba de una paz desmedida que serenaba a los que conformaban la enorme familia del Vencedor. Sólo puedo contarte que el Libertador de nuevo nos visitó esa noche y le pidió al Dídimo que se acercara a tocar las heridas y de esa forma creyera en la verdad indiscutible. Reconoció tembloroso como su Rabí al que tenía delante de él y ya no necesitó otras evidencias. Su alma palpitó de gozo y se echó a los pies de su Maestro exclamando ante el asombro de los presentes "¡Señor y Dios mío!". Al convencerse de la realidad, el miedo huyó de su ser y el terror se desterró de su mente. Mi Hijo le reprendió con dulzura "¿Crees ahora porque me has visto? Bienaventurado el que cree sin haber presenciado". Desde ese momento su confianza se recobró y no volvió a sentir incredulidad ni escepticismo jamás. Su espíritu reencontró al Amigo que creyó perdido, al que por un instante vio morir en el madero del Gólgota. 

  Mi corazón maternal acogió a mi querido compañero al igual en las demás ocasiones y me alegré en su regocijo. Sus mejillas brillosas de pura emoción retornaron al camino que siempre seguiría y se fundió a mí en un tierno abrazo en un ambiente gozoso, libre de aflicción y de desconfianza. Su fe convencida a ojos cerrados lo llevaría a muchos lados y pueblos del mundo predicando las frases de su Salvador cosechando miles de fieles y creyentes para la viña del Eterno. Sabía que este buen apóstol admiraba y honraba cada vez más a aquel que era tan amorosamente misericordioso con los pecadores y al mismo tiempo tan justo. Amaba a su Instructor en demasía por ser firme y a la vez cariñoso. Lo estimaba por ser afectuoso, dado a la caricia sin melosidad, lo quería al conocer en un intimidad única su templanza y su pureza. Esas cosas se las atesoraría en sus recuerdos tan insondables hasta su último suspiro. 

  Salimos rumbo a Galilea en la mañana sin llamar la atención por las puertas principales de la Ciudad Santa cumpliendo el mandato del Señor. Nos marchamos en tres pequeños grupos sin que los soldados o los guardias del Templo lo advirtieran. El viaje se tornó tranquilo, entre risas y charlas animadas. Los apóstoles conversaban alegres y las santas devotas hablaban sin que la sonrisa se les borrara del rostro. En la senda veía los arbustos que crecían en los rincones, la brisa que nos refrescaba el cuerpo. Por momentos sentía tristeza puesto que Jesús no estaría muchos días más con nosotros físicamente. Lo echaría de menos y sentiría su ausencia pero viviría eternamente en mí y con eso me bastaba. No lo perdería sino que lo ganaba para siempre. 

  Además, no me quedaba sola, Juan se encargaría de mí y junto con algunas allegadas de confianza viviríamos en una pequeña casa que serviría como un hogar de oración, un pequeño sagrario. Humilde, limpio, verdadero. Tendríamos un patio con un bello oasis, un auténtico vergel, haríamos crecer flores por doquier. Lirios, rosas, azucenas. Parecido al jardín que mi madre Ana tenía en Nazareth y al que cuidaba con tantísimo esmero. Esos proyectos se los contaba a mis fieles muchachas y ellas se ofrecieron a ayudarme. A mi sobrino nada le comenté, a los varones poco les interesa esas cosas de mujeres. Se dedicaría a predicar y trabajar por el Reino de los Cielos y me escribiría con la intención de relatarme sus aventuras en los pueblos que visitaría. No le faltarían las pruebas ni las adversidades. Sin embargo, de la mano del Autor todo le sería posible. Comprendía que muchas veces el Amado no hallaba con frecuencia las palabras adecuadas al expresarme su cariño prodigado a mí que le acogí con tanto afecto en la lobreguez del Calvario. No obstante, me daba cuenta que al vislumbrar con su enternecido corazón vuelto hacia el mío, su mirada en mis ojos y su deseo, estable y delimitado, de mirar en mi semblante a mi Hijo, le ayudaba a quererme así, cada día con mayor intensidad.

  Nuestro viaje nos llevó tres jornadas en arribar hacia Galilea y al llegar, nos quedamos en Cafarnaúm con la designio de esperar a Jesús, en esa temporada permanecí en casa de mi hermana Salomé en Betsaida. Ella se quedó conmigo todo ese tiempo y en nuestras charlas le contaba mis sentimientos. Tenía miedo de separarse de mí después de la Ascensión, vivimos tantas cosas juntas junto al Maestro, pasamos toda la predicación, pasión, muerte y resurrección unidas. Pocas hermanas en el universo existieron tan ensambladas como nosotras dos. Asimismo, el adiós se produciría únicamente con mi llegada a los brazos de mi Creador. Todos esos temas lo platicábamos en la terraza cuando el sol se ocultaba. Su destino era estar a mi lado incluso en el final. Estaríamos por épocas separadas por las persecuciones. Sin embargo, volveríamos a juntarnos y nunca temer la ausencia de una de la otra. 

  Observaba a mi querido Pedro, conmovido por la captura milagrosa de pescados que recibió de su amado Rabino en las orillas del mar, con sus carrillos húmedos y acuosos por la emoción. Vestido de marino junto con otros compañeros, albergó en su ser el regalo de reencontrarse con lo tan preciado a sus ojos que era El. La noche era encantadora y Simón, que todavía apreciaba mucho sus botes y la pesca, propuso salir al mar y echar sus redes, sin necesidad de hacerlo por una cuestión laboral, sino quería recordar sus viejas épocas de pescador. Contemplé sus lágrimas que no eran de pesar cuando comió los enormes peces con mi Hijo y compartió una charla que le enseño a redescubrir su vocación de apóstol. Fue triste la forma en que el amigo había negado a su Maestro, le carcomía su conciencia y en el fondo no se sentía capaz de ser perdonado. Posiblemente creía que perdió la confianza de toda nuestra familia. Con su buen Pastor entendería que cuyo amor por Él fue más grande que el mayor error y que fue absuelto por su pecado por su Confesor al responder a la triple pregunta de que si lo amaba. Era llamado nuevamente a pastorear a sus ovejas de la misma manera que a pescar hombres. Tres veces desmintió el tozudo discípulo abiertamente a su Señor pero Jesús obtuvo de él la seguridad de su ternura y su lealtad, haciendo penetrar en su corazón esta punzante interrogación, como un yelmo de espinas que afectaba su lesionada alma. 

  Mi Hijo jamás buscó hombre perfecto ni santo, no precisó de la compañía de sanos sino del fervor de los enfermos. Buscó a Mateo que era un marginado cobrador de impuestos, curó a la Magdalena de su atormentado dolor y la hizo irse con Él, le dio esperanza a Simón, el Zelote de encontrar un camino que le llenaría de paz. De ese conjunto de desvalidos, marginados y postergados se construyó la primera Iglesia y se sonó por todo el mundo el mensaje del Nazareno. Este grupo fue designado a ministrar a aquellos que fuesen jóvenes en la fe, a enseñar a los iletrados y a los deseosos de creer, a presentarles las Escrituras e instruirlos en el amor ser útiles en el servicio a Cristo. 

  En esos días en la aldea de Cafarnaúm pudimos contemplar a mi Hijo y conversar con Él en reiteradas oportunidades, nada me hacía tan feliz y dichosa que tenerlo a mi lado, llevarme en mi memoria su voz, sus palabras de consuelo y de alivio, su dulzura al tomarnos de la mano y abrazarnos como nunca nadie nos estrechó jamás. En una Madre tan cercana a su Retoño tan estimado, el gozo me sobrecogía mis entrañas maternas y me daba una avenencia inescrutable. Inclusive en frente de más de quinientos seguidores y creyentes, venidos de todos los poblados de Galilea que se reunieron por el anhelo de verlo triunfante. En esa reunión, la gloria memorable e inmortal del Eterno se manifestó ante nuestras retinas y sembró el árbol que germinaría por toda la humanidad. 

  El triste recuerdo de la cruz jamás se me borraría de la mente, una madre no debe en la vida olvidarse de tal tragedia. La confianza en Dios no me ahorró el sufrimiento en ese sentido, pero me enseño a aprender de él. Acogí esos sucesos en mis brazos y así conseguí de mi Yahvé una mirada de afecto. Luego, Jesús me comentó sus intenciones y sus planes con el propósito de continuar la tarea maternal de cuidar de mis apóstoles, discípulas y amistades próximas. Mi deber era reflejar la luz del Mesías a todos los pueblos donde su mensaje llegara, ser el alivio de los que están cansados y agobiados, la que les toma de la mano y les ofrece mi compañía en la vía que los lleva al Padre por medio de mi Señor y la que ora por sus ansias, tribulaciones y esperanzas. En lo presencial o en lo espiritual mis sentimientos estarían con ellos, yendo con sus almas a las travesías que nunca imaginaron. 

  El mayor tesoro de mi presencia terrenal era Jesús y nada más que Él. Ya se estaban terminando las visitas de Cristo a sus familiares y sus amigos. Asimismo, teníamos que prepararnos para esa despedida, esa Ascensión que no volvería a presenciar en otra ocasión, al encuentro del Hijo con el Padre y así se sentaría en la diestra del Creador. Debíamos marcharnos nuevamente a Judea y regresar a la casa de Juan Marcos. No era un adiós sino una separación física temporaria pues moraríamos en aquellas habitaciones cuando pasáramos a la nueva vida. El Maestro nos recordó que esperáramos al Espíritu Santo que nos consolaría y nos revestiría con su gloria. Era seguro que pasaríamos por dudas, por sinsabores, por atribulaciones y por persecuciones o por miedos, que los poderosos nos perseguirían sin conmiseración y se resistirían a nuestro mensaje. 

  El recado de la liberación seria anunciado por nuestros embajadores en las villas y las poblaciones de todo el continente y muchos que estaban esclavizados por el pecado y por los dominios de los poderosos se apreciarían libertados por las palabras del Hijo de Dios y la salud quebrantada sin duda se vería restaurada. Mi misión de ser Madre de los creyentes y de los fervorosos comenzó desde la cruz salvífica junto al pequeño Juan, la Magdalena, mis hermanas y a las otras amigas que fueron mi sostén inquebrantable en la dura circunstancia. El deseo de Jesús dejó la huella en mí y en quienes me acompañaron. Me di cuenta que regalaría mi maternidad a aquel que se sintiera huérfano y desamparado de los suyos, que padeciera el desamor, el rechazo o el destrato de los demás de la misma forma que lo hizo mi Muchacho. Amar con dulzura a todos como lo ha hecho El, consolar a los tristes y ayudar a los desalentados.

  El pequeño Juan me comentó en el camino con dirección al poblado de Betania que pronto retornaríamos a Nazareth con la intención de que me llevase algunas cosas preciadas que quisera conservar en el traslado a la nueva casa donde viviríamos. Ese hogar al igual con las herramientas y los muebles que fueron de mi marido se los dejaría como heredad a mi sobrino José para que allí viviese con su esposa y sus hijos. Ni Miriam, ni Salomé, ni los demás familiares, ni yo regresaríamos a aquella morada pues debíamos dejar el pasado atrás y comenzar de nuevo. Sería la última vez que contemplaría esas paredes que nos traían tantos recuerdos. Los habitantes del vecindario no volverían a saber de mí tampoco. Mi Santuario se ubicaría en otro lugar. Mi terreno, mi casita y mi jardín con flores y hierbas se hallarían en una zona distinta en el cual la paz y el sosiego reinaría junto con mi Maestro de mi lado. Los apóstoles y los discípulos no se desentenderían de su madre que les quería con todo el sentimiento. En la lejanía me llenarían de cartas y de notas y mientras leería sus correspondencias en mi habitación rezaría por ellos en compañía de las allegadas de confianza que permanecerían cerca mío. En el monte en el que fuimos citados, el viento nos refrescaba nuestras almas y nos atraía hacia mi Hijo. Todo se cumpliría en ese segundo que en otro momento te contaré.

  Querida hija, por hoy es todo, no te preocupes que te mandaré otra carta dentro de algunos días. Sé paciente y no dudes nunca de que estoy contigo. Ten confianza en Dios y jamás te olvides de hacer oración cada día por los pecadores y por los que no quieren saber de Jesús y de ayudar a quien precisa de tu auxilio. Recuerda que no existe mayor dolor en el mundo que tu Madre no pueda consolar, aférrate de mi Inmaculado Corazón que triunfa sobre toda adversidad y calamidad. Te abrazo con el alma y te cubro con mi manto. 

Tuya en Cristo.
Maryam.

lunes, 1 de junio de 2020

Si la Tribulación Llegara...

Si el dolor penetra tu alma, ten paciencia y persevera, Dios te purifica.
Si las lágrimas se han vuelto tus amigas, agradece, Dios te lava.
Si las desgracias se amontonan en tu puerta, acepta, Dios te llama.
Si las preocupaciones te oprimen el corazón, espera, Dios te educa.
Si pierdes lo que tanto amas, ten ánimo, Dios recompensa.
Si esto y más ocurre en tu vida, eres bienaventurado, pues el Señor ha decidido podarte para que des fruto. Ten calma y espera, acepta tu cruz sin rodeos y no reproches al Señor, que te hace un bien. Pues las penurias son sólo en apariencia un túnel sin luz.
Tras la muerte hay resurrección y tras el llanto alegría, y es Cristo quien enjugará hasta la última lágrima derramada.
Ama entonces el sufrimiento, y verás florecer el gozo y la paz que proceden de lo alto.

sábado, 30 de mayo de 2020

La caída de Durin

Me tomo el atrevimiento esta vez de no escribir, pero si de compartir un delicado y magnifico poema extraída del libro del Señor de los Anillos, cantado por Gimli a la Compañía durante su viaje a través de Moria. El canto surge como respuesta al comentario de Sam sobre el gran reino enano, del que duda que viviera nadie  «en estos agujeros oscuros». ( Capítulo 4 - Un Viaje en la Oscuridad del Libro Segundo de 'La Comunidad del Anillo'.)

No pretendo describir tal poesía por que seria cometer un grave error, habla por si sola. Tolkien, fiel a su estilo, no nos deja mas opción (Y que regalo nos dio) que asemejar tales versos a nuestro Señor Jesucristo y al cristianismo. Espero lo sepan disfrutar como yo lo disfrute e interpretarlo del mismo modo ya que realmente me es imposible darle otro tinte.



El mundo era joven y las montañas verdes,
y aún no se veían manchas en la Luna,
y los ríos y piedras no tenían nombre,
cuando Durin despertó y echó a caminar.


Nombró las colinas y los valles sin nombre;
bebió de fuentes ignoradas;
se inclinó y se miró en el Lago Espejo,
y sobre la sombra de la cabeza de Durin
apareció una corona de estrellas
como joyas engarzadas en un hilo de plata.


El mundo era hermoso en los días de Durin,
en los Días Antiguos antes de la caída
de reyes poderosos en Nargothrond y Gondolin
que desaparecieron más allá de los Mares del Oeste.
El mundo era hermoso y las montañas altas.


Fue rey en un trono tallado
y en salas de piedra de muchos pilares,
y runas poderosas en la puerta,
de bóvedas de oro y de suelo de plata.


La luz del sol, la luna y las estrellas
en centelleantes lámparas de vidrio
que las nubes y la noche jamás se oscurecían
para siempre brillaban.


Allí el martillo golpeaba el yunque,
el cincel esculpía y el buril escribía,
se forjaba la hoja de la espada,
y se fijaban las empuñaduras;
cavaba el cavador, el albañil edificaba.


Allí se acumulaban el berilo, la perla
y el pálido ópalo y el metal en escamas,
y la espada y la lanza brillantes,
el escudo, la malla y el hacha.


Incansable era entonces la gente de Durin;
bajo las montañas despertaba la música;
los arpistas tocaban, cantaban los cantantes,
y en la puerta las trompetas sonaban.


El mundo es gris ahora y vieja la montaña;
el fuego de la forja es sólo unas cenizas;
el arpa ya no suena, el martillo no cae;
la sombra habita en las salas de Durin,
y la oscuridad ha cubierto la tumba
en Moria, en Khazad-dûm.


Pero todavía aparecen las estrellas ahogadas
en la oscuridad y el silencio del Lago Espejo,
y hasta que Durin despierte de nuevo
en el agua profunda la corona descansa.






Dejo link de la poesía cantada en La película El Hobbits, la cual es exquisita y recomiendo con suma importancia escuchar luego de leerla.  https://www.youtube.com/watch?v=oLCAqaXCXzA



Peregrino Libanés

miércoles, 27 de mayo de 2020

¿El arte de describir?


Se asomó por la galería de la casa, bañada por la sombra del quebracho. El tabaco al sol desprendía su fragante olor. Era el descanso de las doce después de una larga mañana de estudio. Puntual salía siempre, mate en mano, para despejarse un poco apoyado en la columna. Barría con la vista el vasto paisaje pampeano. Todo tenía su acostumbrado encanto: el carpintero picoteando el tronco del que más tarde haría su hogar; el perro echado bajo las escaleras; las nubes barrocas impasibles y majestuosas; el cielo de un azul límpido y puro; y, dispersos entre el mar ondulado de pasto florido, de pie flotaban los ombús como islas de sosiego. Allí, tirado en el pasto bajo la primera de las islas, yacía el Emigrante leyendo enfrascado un libro. Mr. James se encaminó para allá.

―¿Un mate?

El Nostálgico movió la cabeza en dirección a su amigo, pero sin sacar la mirada del libro, como queriendo terminar un párrafo que le quedaba. Dobló la esquina de la página por donde iba y, cerrando el libro, por fin dijo:

―Muchas gracias, compadre, se lo acepto.

Se incorporó sentándose, teniendo el tronco del árbol como respaldo. Mr. James permanecía en pie, aunque apoyado con el hombro también sobre el cuerpo del ombú. Seguía cada uno metido en sus barruntes, con la mirada perdida en el horizontal confín del paisaje. Así estuvieron un buen rato, con el sólo sonar de la bombilla del mate y el toc-toc del carpintero.

―Esta tarde nos ha invitado Don Virula a su rancho ―dijo el Oriental.
―¿Qué? Ah, sí, sí…
―Somos los encargados de proveer de tabaco.
―¿Tenemos suficiente?
―Y si… Ayer mismo puse a secar una buena cantidad de hojas, después tengo que picarlo un poco y listo…
―Es increíble… Claro… ¡Qué grandes eran! ―dijo el Emigrante.
―¿Cómo?
―Ah, nada, nada… Una cosa que estuve leyendo.
―¿De qué se trata? ―preguntó Mr. James mientras agarraba el libro del suelo―. ¿La Ilíada?
―Así es, ni más ni menos. Toda la literatura se condensa y resume en Homero. Siempre hay que volver a abrevar de esa fuente.



―Pero, ¿en qué piensa en concreto?
―En las descripciones, querido amigo, en las descripciones. Creo que estamos un poco errados, bueno, creo que yo estoy errado. Leyendo a los clásicos uno ve que sus relatos son pura acción, y que la descripción se relega a un par o tres palabras ocasionales. Lo que describe el modo de ser de sus personajes es su obrar. «Operari sequitur esse», ¿no? Pues bien, ellos lo aplicaban muy equilibradamente. Eran conscientes de que narrando los sentires, pensares y obrares de los personajes es como uno más perfectamente los conocía. ¿No es así como conocemos en el fondo a las personas en el trato cotidiano? ¿Qué importa si Aquiles era rubio o castaño, de ojos verdes o azules? ¿Acaso alguien lo sabe después de 2700 años desde que se compuso? Lo que sí sabemos es que era un calentón. Tanto, que su cólera contra Agamenón fue la que provocó la muerte funesta de Héctor y de tantos otros cuyas carnes cedieron ante su espada.
―¿A dónde quiere llegar, compadre?
―Lo que quiero decir es que de un tiempo a esta parte estaba preocupado por hacer descripciones detalladas y exuberantes para el sentido. Y me estaba centrando en el placer sensible más que en la verdad que debe transmitirse o la historia que contarse. Por ejemplo, releí hace poco el escrito de don Eutrapelio Cozzeti sobre el arte de describir, en el cual me pone como protagonista, y…
―Pero, ¡Emigrante! ¡Por favor! ―exclamó el Oriental. Y se cebó un mate nervioso.
―¿Le preocupa que rompa la cuarta pared? ­―preguntó el Nostálgico entre risas de locura―. No tiene de qué alarmarse, ¡nadie se dará cuenta!

Mr. James seguía inquieto, no le parecía adecuado lo que su amigo hacía. Pero permaneció en silencio.

[En este punto le pido disculpas a usted, lector, por los desvaríos del Emigrante]

Vamos a tomar un ejemplo nuestro. Vaya al inicio de este escrito, en el primer párrafo. ¿He hecho algo más que pintar con palabras un paisaje? No. Primero que si el quebracho, después que si las nubes, el cielo o el pasto. Son todas cosas para deleitar el sentido, pero no para nutrir el espíritu. Un clásico no se habría detenido jamás con tantas palabras en un paisaje. Le bastaría un par de aposiciones y seguiría con el relato, que es lo que importa. ¿No lo cree usted así, lector? ¡Oh, sí, tú que nos observas desde la altura, leyendo estas líneas pobres y pretendiendo beber con tus ojos nuestra vida misma! ¿Te complace observarnos sin involucrarte? ¿No es acaso lo más cruel que se puede concebir? ¡Baja aquí ahora mismo y vive con nosotros esta fantasía! ―exclamó el Emigrante ya al borde de la locura mirando al cielo.
―¡Suficiente, Emigrante! ―sentenció el Oriental, un poco molesto.

Callaron ambos. El Nostálgico tenía la mirada puesta en el suelo, preso de la enajenación y la desesperación que lo poseían sin tregua.

―Además, creo que se equivoca en algo ―dijo Mr. James acercándole un mate a su amigo.

Esta última aserción captó la atención del Emigrante que le miraba ya suplicándole desatara el ñudo en que se había metido.

―Considero que es cierto que el romanticismo ha podido influir notablemente en la literatura, de modo tal que prime lo sensual o sensible frente a las ideas y el relato. Y hay que alejarse de ese extremo si no queremos caer en lo superfluo y hedonista a la hora de escribir. Se recrean los modernos en lo accidental por sí mismo fomentando la imaginación pero sólo para pintar una imagen que nos deleite. Por contra, los clásicos usaban por supuesto lo accidental –¿qué es la acción sino un accidente?–, pero como un medio para llegar a lo esencial que era lo que les interesaba contar. No abusaban de los cinco sentidos. Así, la aposición que acompaña casi siempre a Aquiles era la de «el de los pies ligeros», y no hablaban de su estatura, color de pelo, musculatura. Eso se lo dejaban al lector. Y tiene consecuencias buenas como, por ejemplo, que el escrito fuera más universal. El lector tenía libertad para los detalles, según su propio imaginario. Pero lo esencial es que era un guerrero bravísimo y propenso a la ira, que desató su cólera y por ello los dioses intervinieron en la guerra causando estragos.
―Ahora bien, dicho eso, creo que no es nocivo permitirse algunas licencias descriptivas, siempre con moderación y no en exceso, para enriquecer el escrito o para pintar con palabras el ambiente en que se desarrolla la acción. Hay autores que abusan de este recurso y dedican hasta diez páginas a ello. Esto, además de ser tedioso para el lector, aparta la atención de lo importante en el escrito que es el relato. En fin, como conclusión, creo que la cuestión está siempre en el equilibrio, como en todo. ¿No le parece?
―Si... Puede ser… ―dijo titubeante el Emigrante, aunque ya con la cordura recuperada y el ánimo restablecido―. Tengo que darle algunas vueltas más, pero parece que los tiros van por donde apunta usted. En fin, estoy cansado de escribir y supongo que ustedes, lectores, de leerme, ¿no? ―dijo lanzando una mirada arriba―. Vamos a picar ese tabaco para esta tarde, ¿se suman?
―¡Compadre! ¡La cuarta pared!
―Bueno, ¡vamos, vamos!
―¡Vamos, nomás! Creo que esta tirada es de lejos la mejor que hemos tenido en estos meses. Les va a encantar a todos en la reunión de hoy.
―¡Esperemos!



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E. N.

domingo, 10 de mayo de 2020

Capítulo II LA EXPEDICION DEL JOVEN BAISHKA LAS REVELACIONES DE DOM ABUBBA SON CIERTAS



Capítulo II : LA SALIDA

El día en el valle del Reino era esplendido, la escarcha se derretía en las primeras horas de la mañana y el olor a hierba brotaba de todos lados, el comienzo de la jornada tenía el cielo descubierto y el sol iluminaria toda la fecha. Eso sí, a lo lejos, en las tierras bajas, las nubes y la oscuridad cubrían todo y los rayos y truenos resonaban hasta en las tierras montañosas. ¿Algo estaría pasando?


El ejército ya estaba preparado, formado y expuesto en el pie del famoso cerro del Kristos.
Novecientos cincuenta hombres alineados en una proporción perfecta y el gentío, mujeres y niños, esperaban la llegada del Joven Baishka y a la guardia personal. Siempre había un clásico desfile de comienzo de campaña de una tradición ancestral en el Reino. Los tambores sonaban de forma sincopada, unos tambores con sonido de timbal, mucho más profundos y gruesos que los de fiesta.


 Describir el uniforme del reino es algo fascinante ya que posee características muy interesantes. En los pies van unas botas de cuero que cubren hasta las pantorrillas ,recubiertas de acero brillante , luego una bombacha ancha y tradicional de la región van con una cubierta de armazón escamado de color bordo opaco en la zona de los cuádriceps;  la cintura cubierta de una faja azul oscuro en la que cuelga un chotki que es obligatorio y  además se atan dos espadas livianas y curvas de un solo filo; en la espalda muchos llevan un carcaj y un arco largo de un metro y medio para el combate de larga distancia. La zona pectoral está cubierta por un armazón liviano y escamado como el de las piernas; los hombros y antebrazos de igual manera. Los cascos y protección de la cabeza varían dependiendo de las castas y familias: algunos usan boina, otros gorros anchos recubiertos de acero bien afilado, las guardias personales tienen una máscara que cubre hasta la nariz y sus cascos tienen cuernos de ciervos.


De los mil hombres solo cincuenta les tocó ir caminando o en carretas distribuidas de diez en diez llevando los víveres, tiendas y armamentos. Con respecto a las armas de fuego, el ejercito del reino no está autorizado a usarlas, solo en casos de emergencias, si no el combate es a la vieja usanza, con espada o de larga distancia con los arcos y flechas.

Por el lado oeste, el de la montaña, ya avanzaba para encontrarse con su ejército el Señor con su bigote bien tupido llevando las armaduras tradicionales del reino, pero con signos de distinción de un Señor; su máscara era de color cobre y tenía un bigote de diseño y una sonrisa que causaba temor y estupor, su casco tenía cuatro cuernos de siervo y de los costados salían dos dientes de jabalí. Pero fuera de estas llamativas características que lo diferenciaban, lo más interesante era que no montaba un caballo, si no que iba sobre un león blanco, un animal mítico llamado Rellua de escasa existencia y menos habían podido ser domesticados. Estos eran más rápidos y agiles que los caballos y obviamente más sanguinarios contra los enemigos de sus amos.


Del lado este venia Dom Abbuba sobre otro de los Rellua ,tenía una espada larga y de doble filo atada al cinturón, su famosa túnica, pero por debajo de ella con una cota de malla muy fina y brillante que relucía a la luz del sol a través del ropaje, en su cabeza no había casco, solo su famosa capucha. Abbuba no venía solo, sino con tres hombres, de los cuales solo uno tuvo que tener una presentación formal.

“Te presento a Don Abila de la Mancha…. Él es discípulo mío y creo que debe acompañarte para esta campaña, te será de gran ayuda y te será fiel hasta el final, al igual que su perro Pampa” dijo Abubba y golpeando la cabeza con cariño del cuadrúpedo.

  Los dos, el discípulo y su can, pasaron para el lado del Joven y Don Abila sin titubear exclamó -“estoy a sus órdenes, si el staretz me ha dicho de acompañarlo lo seguiré hasta el final, soy muy hábil con los cuchillos y las armas de mediano alcance y mis puños con mis guantes de hierro lo defenderán ante cualquier peligro junto con mi can Pampa, feroz ante los enemigos”

 A lo que Baishka respondió “¡que así sea! Estarás en mi escolta personal y charlaremos mucho en este viaje”.

 El segundo hombre que estaba con el barbudo staretz no tenía presentación, la guardia personal del Joven se inclinó ante él, era GUSTAV en modo guerrero-warrior, su torso y brazos completamente desnudos pero esbeltos y definidos cual los del Moisés de Miguel Ángel. Una bombacha gauchesca color crudo con una faja gruesa color bordo cubrían sus piernas y no tenía calzado. Estaba sobre un caballo manchado y sin montura, eso sí, llevaba de cada lado del caballo tres lanzas bien afiladas y en su espalda una espada gruesa de doble filo rompe-escudos de unos dos metros. Su mirada seria y fría mirando hacia las profundidades del alma, daban a entender que este varón se había enfrentado a mas calamidades y enemigos que cualquier otro y que poseía un poder inmenso. Gustav es quizás uno de los personajes más primitivos de la mitología cuyana, junto a Dom Abubba y existen desde que el Reino sobre la montaña, como en textos anteriores hemos dicho, se llamaba Otlas.

Gustav es el guardián y protector, Gustav es un mito vivo.

“Joven Baishka es bueno verlo, le deseo mis mejores augurios en esta campaña… si necesitase de mi ayuda ya sabe que tiene que hacer” dijo Gustav con voz áspera y profunda .

 “Si, oh gran Gustav, mis servidores ya tienen indicaciones, gracias” pero Gustav no se movió del lado derecho de Abbuba.



El tercer personaje que se presentó junto a Dom era un amigo del staretz del grupo conciliar. En las tierras bajas se reúnen muy a menudo junto a los tan mencionados Don Virula o El Marques del Godoy, Ojota Fonse entre otros. Este señor vino con la
armadura propia de su casta, mucho más práctica y de un color a acero plástico oscuro y un casco con dos cuernos gruesos. Portaba un pequeño estandarte de su familia en su hombro izquierdo, en su espalda un mosquete fácil de recargar y en su cintura dos espadas cortas de doble filo, al estilo romano. En batalla le llamaban, El Toro.

Era Jimmy el cazador que venía por petición de Abubba a acompañar a Baishka en tal hazaña.

 “Me gustaría que se conozcan un poco más ...” dijo el consejero staretz- “… muchas cosas tienen en común con Jimmy …. Con él nunca te faltará conversación, es muy curioso …. Además, su padre y él conocen mucho las tierras de Tupum-gatúm y será bueno como guía”

Jimmy rápidamente le entrego al del bigote tupido una botella de vino egipcio de la cosecha de Ramses II como muestra de amistad y dijo - “… este sin duda es uno de los mejores vinos del mundo, creo que esta campaña me dará un nuevo amigo. “

Baishka comentó- “estoy seguro que si Jimmy, el cazador…. Nos hemos visto en otras oportunidades, pero esta vez serán profundas nuestras conversaciones y vivencias” y apoyando la mano en su hombro lo invito a pasarse al grupo.

La comitiva principal, los cinco mencionados, subieron a la sima del tan legendario cerro para apreciar la vista total del valle y encomendar tal hazaña a el Kristos. Tomos miraban a la inmensidad del reino iluminado por el sol de las primeras horas de la mañana, la brisa fresca cubría sus rostros y las montañas plateadas los cuidaban sus espaldas como invencibles gigantes.  El silencio era el actor principal.


Abubba finalmente dijo seriamente - “Temo que no los acompañare en esta expedición…ni Gustav, eso está claro ...”

 Baishka respondió - “Lo se…pero me gustaría saber por qué”

 - “Un mal acecha las tierras bajas … va … una enfermedad, pero detrás de ella hay una entidad maligna que destruye la psique de la gente y ya una lechuza me ha informado de la situación en El Godoy. El Marques y Maria Vianney me han solicitado descender para colaborar con una estrategia o quizás hasta para un combate. Al enemigo lo llaman EL COVID”

Baishka secamente dijo - “No se diga más … A Dios y espero que nuestras aventuras puedan ser contadas por nosotros y luego por los trovadores en las mesas de los banquetes por años, nos veremos pronto.”

Sin cruzar las miradas se volvieron cada uno por su camino y emprendieron cada cual su respectiva 
misión.


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Los cuernos comenzaron a sonar y los bombos a repiquetear a tiempo de vivace y comenzó la travesía. El pueblo los despedía lanzando flores en el paso de la marcha y los animaban con canciones poéticas de las viejas hazañas de los guerreros más famosos del reino.

El camino comenzaba en descenso para salir de la montaña del reino y del valle. Primero, tuvieron que pasar por un pueblo de mucha fama por la mala vida en fechas primaverales.  Invasores extranjeros suelen tomar el pueblo, promoviendo   los placeres dionisiacos, la eutrapelia se tuerce y se transforma en falta y pecado. Las casas de los pobladores siempre quedan destruidas y nunca faltan las lágrimas amargas y los deseos de venganza. Los pobladores de este pueblo son buenas personas en su mayoría, pero no todos, siempre hay espías malévolos que les enseñan a los invasores como atacar y tomar el pueblo fácilmente en la primavera. Esta jurisdicción no le corresponde a Baishka pero el pueblo al verlo llegar con su ejército se inclinó y reverenció a tal Joven porque siempre les da refugio a los buenos en sus tierras, en épocas críticas. El nombre real del pueblo, está olvidado y hoy 
lo llaman Las Vegas.

Luego el camino se hizo más empinado y atravesando el arroyo pedregoso con la abundante agua del deshielo y los sauces zarandeando sus melenas, se abrió un pasaje adentro de la montaña a un pueblo de un pequeño valle que lo llaman del SOL.

En estas tierras otro personaje mítico se hace presente y es de los grandes poderes que protegen estas tierras altas al día de hoy, es músico y amigo de Dom Abbouba. Existen alianzas entre El Reino y el pueblo del SOL gracias a este varón llamado Pater Coltro, el hombre religioso y gobernador del valle del SOL. Su fortaleza-templo está en la cima más alta del pueblo donde se alaba a EL todos los días.

Cuando pasaban por el lateral del pueblo un pequeño niño de pelos rojos y rizados corría al lado de la acequia húmeda y empastada gritando con su voz fina:


“Oh Joven, Baish, oh joveeeen….” 

El amo y señor sobre la montaña pidió un momento de pausa:

- “que sucede pequeño niño? ¿Cómo te llamas?”

- “Me llamo Timmy” ...respondió el infante “…esta carta es para usted, Pater Coltro la envía y necesita que la lea”.

 Baishka rápidamente tomó el sobre y al abrirlo mágicamente brotó una melodía polifónica de un coral de J S Bach, el Erkenne mich ,mein Hüter , a su vez  en primera voz se oía a Coltro diciendo con una voz gruesa pero ya de un anciano en sus últimos años :

“¡Querido Baishka, ve con cuidado! Mis exploradores han ido a las tierras altas y estériles últimamente y han visto un movimiento hostil, no me fiaría de que sea un paso tranquilo …estén preparados para cualquier cosa, haz campamento en el pequeño fuerte de Vallecitos para preparar a tus hombres ... yo siento la presencia de algún mal allí arriba, te repito …ve con cuidadooooo” y con la cadencia final la carta se desvaneció como ceniza de la mano del Joven Señor.

El ejército había quedado hipnotizado con la obra y solo pudieron escuchar el precioso coral. La voz de Coltro solo se había revelado a Baishka.

Baishka dijo - “Gracias pequeño Timmy… dile a Pater Coltro que tomare seriamente su recomendación envíale un abrazo de mi parte” y tocando la cabeza risada del niño, el cual acariciaba la melena del león, lo miro a los ojos y continuó con la marcha.

La melodía del coral de La Pasión según san Mateo continúo sonando a oídos de todo el ejército que les dio paz y tranquilidad. Todos sintieron que eran protegidos en esos kilómetros por un poder cósmico. A lo lejos Baishka divisaba, en la cima de la montaña del SOL, la silueta clara de Coltro que levantaba una mano otorgando una bendición y en su otra mano tenía un báculo del cual salían unas ondas mágicas semejantes a auroras boreales.

Timmy llegó corriendo con el mensaje de Baishka al Pater Coltro y le dijo: “¿Estarán bien? …Pater, ¿estarán bien?”

Coltro lo miro y respondió severamente: “… aun no lo sé”




Continuará


viernes, 17 de abril de 2020

De farra en farra (capítulo tercero y comienzo)


Nublado tenía el ojo izquierdo Don Pelayo. Y el derecho. Pronto unas lágrimas de cristal germinaron y florecieron por sus mejillas.

«Tiempo perdido…» pensaba en sus adentros. Las palabras de Krathis habían hecho mella en el fondo de su ser. La clave estaba en el equilibrio. No estaba mal festejar de vez en cuando con los amigos, pero se había vuelto excesiva la cantidad de veces que lo hacían y, sobre todo, el cómo lo hacían. Perdían prácticamente todo el día siguiente por estar aletargados. Se regodeaban en la burbuja en que vivían. Había muchas almas que convertir, muchos libros que leer, mucha materia que meditar, pero se sentían fuera de peligro. Como creyendo que el coludo no entraría en esta fortaleza que habían creado, en esos ambientes católicos y tradicionales de doctrina sana y buen proceder. No se dieron cuenta que ya estaba adentro el león, había ya conquistado su modo de proceder, no externa, sino internamente.

‒Y eso ‒le dijo Krathis‒, eso es tiempo perdido. O mejor, tiempo robado.

‒¿A quién? ‒preguntó el caballo Céfiro.

‒A Dios ‒respondió cabizbajo Pelayo.

¡Ay! Cuánto sudor y sacrificio, cuánta sangre y esfuerzo había costado a los mayores la generación de ese «ambiente propicio», de ese oasis en el Mundo, para que ahora los jóvenes lo desperdiciaran con la molicie y la ociosidad. La cultivación del folklore se había transformado ahora en farras descontroladas; la búsqueda de sana doctrina, en debates superfluos, puntillosos y sofísticos; la procuración de sano y digno culto a Dios, en fariseísmo.

‒¿Qué debo hacer, entonces?

Krathis lo miró con amor y dulzura, compadeciéndose de la tristeza que le había sobrevenido a Pelayo. Las miradas de esta ninfa eran miradas sustanciales. El afecto con que miraba producía en lo mirado la misma sensación. Pelayo, entonces, se sintió reconfortado, y un calor prendió su pecho. Y dijo Krathis:

‒Anímate y recobra el vigor, que el Señor no te quiere así. Se te ha encomendado una misión desde lo alto que debes empezar cuanto antes. El objeto de la misión lo irás descubriendo a medida que el tiempo vaya fluyendo, como casi todo en la vida, mas ahora debes partir.

―¿Partir? ¿A dónde? ―dijo Pelayo.

―¡Eso! ¿A dónde? ―relinchó Céfiro.

―Iréis juntos al este, siguiendo el curso del arroyo que se vuelve río, primero manso, después con brío. El fluvio desemboca en un tranquilo y profundo lago. Allí os saldrán al encuentro tres ninfas del lago que ya están advertidas, haced lo que os digan.

―Pero quedan muchos interrogantes… ¿Dónde nos hospedaremos? ¿Cuánto tiempo vamos a estar fuera? ¿Es peligrosa la misión? ―preguntaba Pelayo.

Otra vez Krathis lanzó una mirada cálida y confiada, y Pelayo se reconfortó. Y la ninfa nada respondió a las preguntas. Grácil se acercó al caballo y, besándolo en la frente, al punto le crecieron largas y plumadas alas. Y Céfiro se sintió poderoso. Luego, Krathis se acercó al sauce y le acarició el lomo. En ese momento, comenzó a brotar de sus raíces un báculo alto y enroscado sobre sí mismo, de madera negra y compacta. Ella lo tomó sin dificultad ni esfuerzo, y se lo entregó a Pelayo diciéndole:

―Este cayado será tu soporte y auxilio en momentos de dificultad. Sabrás cuándo usarlo. Ahora partid rápido, pues atardece. El Señor os acompañe y proteja en esta empresa que comenzáis hoy. ¡Esto vir!


E.N.

viernes, 10 de abril de 2020

Dolor y esperanza (poema).

DOLOR Y ESPERANZA

por Capitán Dalroy.


“¡Dime una palabra, dame, dame algún consuelo!”
Christus patiens, 390.

Constreñido de dolor
el vientre que dio la Vida,
la boca roja y partida
por un lamento de amor.
La frente es toda sudor,
tiemblan sus manos morenas,
hay un jardín de azucenas
en su corazón señero
y en sus ojos un reguero
de lágrimas nazarenas.
¿Qué palabra, qué consuelo
podrá aliviarte, Doncella?
Solo esa Luz que destella
con su victoria de cielo,
remota de este flagelo
que amordaza tu templanza,
contenida en tu esperanza
refulgirá al tercer día…
¡para la aurora, María,
de tu bienaventuranza!

Meditación del Vía Crucis | La Fe Católica

martes, 7 de abril de 2020

Clouds


[Una pequeña vuelta de The Young Writer al ruedo de los Gallardos]



- No lo sé mi amigo - comentaba The young W. a su compañero entrañable, mientras encendía su pipa con The Shire tabac -. En verdad no lo sé... pues porque no hay ninguna seguridad, pero siempre hay señales, marcas, indicios, pero no seguridad. Están las profecías y con eso hay que contentarnos-.

El sol en cenit brillaba poderoso sobre los dos amigos y daba vida y verdor a las plantas y árboles de Kungsträdsgården que despertaban a la primavera. Había calma por aquellas tierras, el encierro preventivo no era algo a suceder, pues los habitantes del país eran reacios al encierro.

- Mas si algo llama la atención, es el movimiento sincronizado y ordenado, coral, de casi todos los pueblo del orbe. Todos a una han tomando las mismas decisiones, un mismo pensar, un mismo proceder, y eso inquieta.. -siguió el joven la charla que había dejado entre pitadas y humaredas ruludas.

- Bueno, si, mi amigo, si, si. Pero también hay que tener en cuenta la cuestión sanitaria! -bramaba exaltado Bernardo-. Los muertos! Dios mío! Crecen por doquier, la Hispania está diezmada de casos y Italia también. Hay cadáveres, en calles, cadáveres en hospitales, cad..-

- Cadáveres en hospitales seguro -lo interrumpió con risa the young-.

- Claro, sí, ¡pero es la cantidad! Y tu lo sabes bien. Hum.. muertes han habido siempre, y los habrá. Memento Mori.. memento Mori.. -susurraba ya en silencio y absorto mirando unos niños que patinaban en la pista de hielo sobre lo que fuera una  fuente-.

- ¿No te vienen a la memoria tantos libros y lecturas? ¿1984, El Señor del Mundo, Su Majestad Dulcinea, Rebelión en la Granja, Un mundo feliz? No es fácil no asociar nuestra vida moderna y contemporánea con algún suceso, diálogo o capítulo de esos libros. Es más, es como si esas asociaciones brotaran por si solas. Veo mano demoniaca, en todo esto, ya con un poder inconmensurable..- 

- Hace tiempo que lo estoy rumiando. Si y.. no. Bueno más bien que si! Pero algo me dice que no.. No sé. Young, enfermedades y pandemias han existido siempre, y existirán. Los virus mutan, esas partículas a-vitales cambian, no es nada nuevo desde que el mundo es mundo. Y también es sabido que los virus se crean, se comercian, se investigan, y salvan vidas! No todo es morir mi amigo, no compro ese pensamiento rápido y mojigato, mezcla de cristianismo insano que descuida la muerte, aclarando que mientras más rápido, más cerca del Señor. Eso es beatería!-

- Si, coincido, pero a ver sigue.. -agregó TYW mientras relojeaba la extraña cruz que dominaba la cúpula de la Iglesia, donde dicen que antaño oraba secretamente Cristina, La Abdicadora, antes de hacerse católica.

Y prosiguió - La muerte la introdujo el Maligno, al igual que las enfermedades y sufrimientos, y ese volver a la salud, al estado original, esa tarea de contra-maldad, es un “volver” al Paraíso. No es sonsera la tarea de un médico.. Ah! cómo se ha perdido esa figura tan antigua y tan perenne del Cristo Médico.. Me fui.. volviendo, la muerte causa estragos y si te pilla en pecado y sin gracia, ni hablar. De ahí que es bueno recobrar la salud del cuerpo para asegurar la del alma. Pero a escalas mundiales, las tan repentinas muertes y la renuncia de nuestros sacerdotes a salvar almas, puede que aumenten el número de pillados sin gracia. Punto para el Demonio, pero no deja el Señor de hacer su magia-.

- Exactamente, andar indiferente por la gran cantidad de decesos es de personajes ignorantes, o inhumanos si los hay.. y ahora más que nunca resuena el Memento Mori con un rugido ensordecedor. Hay que cuidarse, de no caer en tentación, eso primero. He oído que en algunas partes del mundo han cancelado la Misa y las celebraciones públicas, es duro.. tiempos duros. No me animo a hacer ningún comentario, o algún juicio, creo que ese cura de las tierras de Buenos Aires de la Santísima Trinidad puede traernos un poco de luz. [https://www.youtube.com/watch?v=WJnZh2N0Shg]

- ¿Viste lo que hizo nuestro cura?- celebraba exultante Bernardo.

- Si, valiente, muy audaz. Se acordó de cuando nuestro Señor dijo de ser astutos como serpientes, y lo puso en práctica, y tenemos Misa, Tridentina valga la aclaración-.

- Ja! Quién lo diría, en estas tierras frías, desoladas, hundidas en siglos de tiránico y deshumanizante protestantismo, la Misa sigue mientras nuestros bastiones cristianos cierran.. o ponen vacunas. -ironizó su amigo sobre ciertas fotos y noticias que llegaban desde las tierras del vino.

El banco donde los dos personajes estaban sentados, se ubicaba en el lado Este de los jardines. De espaldas al Mar Báltico, miraban al Oeste, al continente. a Mälaren. El día era único, se habían acostumbrado y habían entendido que cuando el Sol relucía en su máximo esplendor, el deber era salir a caminar. La mayor parte de los días, las nubes celosas del norte lo tapan, o llueve o nieva.

La gente seguía caminando por las calles, secretarias apresuradas y nerviosas corrían a entrar en horario, madres parsimoniosas llevaban a sus hijos a los jardines y colegios, jóvenes airosos reían en el pasto. Eran las 13:00 del mediodía y el centro de la ciudad vibraba de vida y de una alegría inusual para ser ciudad capital. Había paz en aquel lugar.

- Quiero compartirte algunos pensamientos que estuve hilvanando en estos días -cortó en seco el joven escritor mientras Bernardo imaginaba una vida en familia por Södermalm.- Y es sobre el Anticristo, el enemigo.

- Se calienta la charla! -agregaba rápidamente el emocional Bernardo, mientras encendía un cigarrillo mal armado.

- Y se calentará más en unos años! Como bien sabes, la historia tiene un curso lineal, al menos como la entendemos nosotros los cristianos. Y desde tiempos muy antiguos, o casi sin tiempo, o tiempo de ángel, el Demonio conoce al hombre. Algo siempre conoció, por su ciencia que Dios le dio, y no se le quitó. Y lo fue conociendo a través de los años, de los siglos, del pasar lento y parsimonioso del tiempo. Fue aprendiendo a ver cómo actuaba, cómo pensaba, cómo reaccionaba, vivía, apasionaba, soñaba.. todo tipo de movimientos. Incluso, cómo caía. Aprendió a tentarlo. Pero hay cosas que no sabe, porque le son vedadas. El Señor no le concedió todo el poder, todo el dominio. Por eso tienta, y ahí conoce-.

Dio una largas pitadas a su pipa, y mirando de nuevo hacia la Iglesia, prosiguió:

- No sabía bien quién era el Cristo, cuando nuestro Señor se hizo hombre. Y por eso le tentó. De la duda e hipótesis hizo la prueba. Y fue a ver quién era ese personaje misterioso, era la duda quien lo carcomía por dentro. Y todos sabemos ese magnífico final de Mel Gibson, que en La Pasión, muestra cuando el Maligno cae en cuenta de quién era ese hombre crucificado, el Cristo, que le ganaba de una vez y por todas la vida de las almas-.

- ¿Te interrumpo un segundo? Primero, mirá la extraña cantidad de gente mirando el Sol, y segundo: Vengo al hilo con cada reflexión, pero vamos, quiero relacionar tu pensamiento con lo que sucede hoy!-.

- Calma! Calma! Aprende un poco de los que miran el Sol, son vikingos! Y como no ven el Sol seguido, cuando sale es una nueva maravilla que asombra, como si nunca lo hubieran visto salir. Y así se quedan, inmóviles con una ligera sonrisa en los labios. Y lo segundo.. te decía que el Demonio sabe muchas cosas, pero no todo. Hay cosas que están fuera de su comprensión y visión. Y ahí está el hombre, la providencia y el futuro..-.

The young Writer miró a su alrededor y se asombró, decenas de personas sentadas o paradas ,inmóviles, contemplaban el astro de Helios.

Continuó. - Por más que conozca hasta el hartazgo la monótona y siempre deducible  aunque inesperada psicología humana, el hombre puede ser impredecible. Y la providencia hace su trabajo, en guerra admirable y vencedora contra las fuerzas del mal. Es decir que siempre el coludo hace y rehace nuevos planes, en posición esgrimal contra otros movimientos. Aunque no sabe el futuro, puede predecirlo, pensarlo, amarlo y hasta inducirlo. Su trabajo, desde el grito de Non serviam eterno, se hace y rehace en destruir la creación divina, al hombre. Su celo es el odio a Dios, y por ello todo lo que viene del Altísimo. Ese destruir al hombre se construye en dominarlo, y aquí viene el link con todo la temática del Covid19.

- Esto se pone interesante -. Acotó bernardo al mismo tiempo que ojeaba un niño caerse en la pista de patinaje.

- Su deseo más profundo es el non serviam, y si no se sirve, se gobierna. Lo quiere todo bajo su dominio, claramente las realidades celestes le son imposibles, pero el mundo terreno ya es suyo, él es el príncipe de este mundo. Pero va más lejos… Debe eliminar todo atisbo de bien divino, y uno de ellos es la libertad, don celeste dado a los hombres. Así será que para dominar a todos y en todo, deba poner al mando de todos los hombres, al mando mundial, su persona misma. ¿No te llama profundamente la atención los hechos actuales Bernardo?-.

Y Bernardo, absorto, escuchó las últimas palabras de su amigo, mientras miraba pasar una pareja de ancianos, ambos con barbijo y a distancia reglamentaria y un poco recomendada de 1,5m.- Algo, si, pero ¿qué gana el Mandinga con tener a medio mundo encerrado?-.

- Muchas ventajas quizá.. Partamos de que hace días no hay sacramentos en muchas partes del mundo, que la caridad se ha enfriado y los ancianos mueren solos y sin siquiera un abrazo o un adiós. Numerosas economías entrarán en receso, y ahí hay hambre, desorden y sufrimiento. En fin, todo lo que sea sufrir y padecer humano lo alimenta.-


- Bueno pero si es por eso, esto no se diferencia en nada a otros males, guerras, enfermedades o lo que fuera que padeció el hombre-.

- A eso estoy llegando. Algunos dicen que esto es un evento de ingeniería social. Un fenómeno de estudio y planificación a nivel mundial. Y puede ser ¿por qué no? Todo el mundo danza al mismo compás y a la misma música, con las mismas medidas y reglas, pareciera el Totentanz de Franz List a escalas globales. El mundo está preso pero lo acepta sumisamente.- Terminó su frase y miró hacia la esquina Noreste, donde curiosa es la historia, en 1973 sucedió un robo que bautizó un fenómeno psicológico, el Síndrome de Estocolmo.

Siguió. - Si te relaciono todo lo anterior pienso que el Demonio está barajando un experimento y así ir asentando las bases de su gobierno. Porque no sabía del todo cómo reaccionaron los hombres después de 5 siglo de tanta libertad, y exaltación del mismo hombre. Y lo vio.. La libertad se puede omitir con ciertas excusas, "ciertas normas y criterios para la salud de todos". Algo tiene estudiado, y se ve de este experimento in vivo, que a escala mundial ya se puede dominar un comportamiento general y común a todos, ¿Qué te parece ahora mi querido Bernardo?-.

Mas no hubo respuesta del otro lado, Bernardo absorto en los cerezos que comenzaban a nacer para la primavera escuchaba los ruidos de la ciudad. Niños, risas, cantos de pájaro, el viento del Norte. Allí había paz. Y en un segundo la brisa calmó y el Sol, radiante y majestuoso, ascua y brasa encendida, le pareció que lo inundaba de calor por dentro. Y sonrío.. con una sonrisa leve y sencilla sabiendo y repitiendo por dentro: 

"in quibus visitavit nos Oriens ex alto:
illuminare his, qui in tñenebris 
et in umbra mortis sedent,
ad dirigendos pedes nostros in viam pacis."




The Young Writer